Recuerdo y no recuerdo XCVII

Ella
Yo, no me llevo nada. Lo que tuve lo perdí mirándote a los ojos,
tantas madrugadas que emigraron sin ser editadas, se quedan junto al parque,
que de testigo de nuestras conversaciones, pasó ser juez y sentencia.
El amor me lo llevo pues me pertenece, germinará en otros labios, con otras palabras, sin ilusión,
pero con certeza no será del primero o del segundo, si no de quien me merezca.
La vida es corta para creer en el arrepentimiento, la vida es corta a pesar de sus días y meses, es corta la vida, aunque se viva mucho.
Los hombres somos parte del tiempo, y si el amor no brota se trasforma en hiel, o en oscuros brebajes, y el sediento sentirá el vacío y elocuentes ritmos deslunado.
Nuestro amor pudo estar en una gran enciclopedia, y seguramente un lector se detendrá en esa página sin poder avanzar, pero no lo fue. Tu ayudaste alojarlo en un obituario, pese a tus insistencias para rescatarlo.
Si la razón de la ruptura es un tercero, todo sería más fácil, se sabría el origen de las dudas y de todo lo demás, pero no lo fue.
Créeme, al final del camino te he entendido, por más fuerte que seas, no se puede luchar contra un puñal clavado por la espalda.
La dignidad del hombre está en comprender lo sucedido, no en responder de la misma forma. Eres un hombre honesto y sincero, pero ese hombre ya no me enamora, porque ha desaparecido.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo1:45 p. m.

    Hola, Jorge, Poeta. ¿Cómo estás? Gracias por mandarme el texto que continuará. Un abrazo.

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  2. Anónimo7:22 p. m.

    Gracias amigo
    ¿Hilo central conocido en la vida de Jorge?
    Abrazos

    ResponderEliminar

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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