Recuerdo y no recuerdo XCVI


El
Hay momentos en la vida, -también-, para entender que el cuerpo nada puede hacer, más que esperar las decisiones de los latidos del corazón.
No es una forma de capitular frente “a lo que todo es posible”, si no es entender la magnitud del ser humano, un día está de pie y otro día derrotado.
Y para mí la tierra eres tú, eres el cable que ata los barcos al muelle, mi fuerza está en tus movimientos,
si tú te liberas yo también lo estaré, es la fuerza contraria que restituirá nuestros inicios,
y a lo mejor, y quizás, y probablemente, y si se dan las cosas, yo pueda explicarte,
o tú puedas entender: que por más juntos nos encontremos, alguien puede separarnos, sea con ignominia o con dulzura.
Cuanto tiempo cuesta entender lo anterior, para ti ha sido más largo y difícil, y para mí fue abrupto y doloroso,
el resultado es que hoy nos vemos desde dos veredas diferente, tú estás en la incomprensión y yo sin poder ser convincente.
Tu pierdes el presente, y yo te pierdo a ti, y en ese movimiento envolvente y cadencioso, se irá mi vida junto a ti,
y nunca sabré si con tu partida, te llevarás tu amor.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo9:39 p. m.

    Lindo e interesante escritos ! Gracias por compartir!!!

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  2. Anónimo2:30 p. m.

    Muy hermoso Jorge!!

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  3. Anónimo2:31 p. m.

    Que profundo sensible hermoso

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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