Recuerdo y no recuerdo XCIV

El
Si mis argumentos caen al vacío, y tus oídos revelan tu indiferencia, no tengo otra posibilidad que apelar a la confianza merecida, y al tiempo transcurrido;
has un aro, en esta contienda, donde el resultado se sabe de antemano.
Hoy, tú tienes la fuerza de la verdad, y quién la usa a desmedro del otro, niega tan importante trofeo.
Vencer no es aplastar a un tercero, sino rectificar rumbos, generar armonía para que se puedan cerrar las heridas,
Todos tenemos los mismos derechos, y un error no sesga el pensamiento, y la virtud no te lleva al cielo,
en todos los caminos encontrarás distintas flores, distintas piedras y distintos árboles, y no por ello se abandonan unos a los otros.
La diferencia es parte de esta vida, por más que reflejen los ríos o sus escarchas, no serán nunca espejo, para dictar similitud, porque nada es igual al otro.
Vuelve a pensar todo, luego podrás encontrar una pista, una señal, para descifrar la carta del amor; hazlo tú, que puedes escuchar y hablar y por lo tanto entender.
Que el vacío del corazón no ciegue tu alma; un alma herida deambula como fantasma por la duda, y las dudas se transforman en consejeros interesados.
Nadie puede tener más sed, que el agua no pueda atemperar, pretender obtener más lo que las manos puedan juntar, es querer vivir siempre de la ambrosía.
Continuará…  

Jorge J. Flores Durán 

Comentarios

  1. Anónimo1:28 p. m.

    Increíble pero cierto

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  2. Anónimo1:28 p. m.

    ¡Gracias! Está muy bueno y cómo siempre en gran sincronía con mi momento presente.
    No se como lo haces!!!

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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