Recuerdo y no recuerdo XCIII

Ella
Vivir pensando, que por bueno que haya sido el amor, este siempre tendrá un final feliz, aunque en su recorrido se dio sobre púas, y de la sangre se bebió para mitigar la sed.
Te comportas como un adolescente, al pensar que los besos son un sello de lacre, creyendo con eso inmortalizar y cerrar el compromiso, eso solo consigue no dejar salir lo hermoso, pero tampoco deja entrar lo nuevo.
Entre sueños, y lecturas prolongadas de hermosos libros, has morado todo este tiempo, pensaste que esa era la fortificación para defender lo que quieres.
Y tus ojos se nublaron, sin ver los dientes que nos asechaban, para darnos el mordisco final.
Yo desperté y te puse en aviso, pero has preferido seguir soñando como un niño que duerme en su cuja.
Me dejaste abandonada en la realidad, y tú continúas en la nube más dulce, esa que nutren los relatos y los personajes, de tu extensa biblioteca.
Mientras mi cuerpo se llena de marcas, por las heridas que ha provocado tu silencio, yo no tengo otra posibilidad que buscar sanación lejos de ti.
Que escuche el corazón me dices, él me aconseja sanar, de lo que me hace daño, una flecha no es la responsable de las heridas, sino de quién usó el arco.
Si no es a mí, a quién has elegido, no llores después. No enlutes las lágrimas,
no cambies su recorrido, para que sean verdaderas, primero deben mojar tu corazón.
Vivir, no es solo conocimiento sino también sentimiento, la vida es aún más simple que el agua, muy parecida tus besos.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán 

Comentarios

  1. Anónimo9:29 a. m.

    Me gusta el texto! Felicidades

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  2. Anónimo9:31 a. m.

    Si tan solo la comunicación fuera tan clara como para entender que cuando estén en el mundo de los sueños se habla en un lenguaje y cuando estén en la realidad se hablará en el otro. Eso por un lado.
    Si el conocimiento alcanzado diera siquiera una pista de que una relación masoquista nos hace querernos menos.
    Si el pensamiento fuera educado desde niños al unísono del corazón descubriendo que forman parte de un mismo cuerpo y alma.
    Si el final de un amor tan triste como el que describes, no diera la posibilidad de otro más alegre cuando acabe el primero.
    Si tan solo te dieras cuenta que la sanación se produce escuchando de verdad y con paciencia a tu propio corazón...
    Seguramente si fuera así...otro gallo cantaría.
    Vero

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  3. Anónimo7:51 p. m.

    Gracias Jorge
    Pensar que el agua es muy compleja y...para qué decir la vida...

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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