Recuerdo y no recuerdo LXXXVIII

El
El que olvida, no olvida todo, sucede que no sabemos cómo recordar.
Dame la posibilidad de no convertir tu amor en una herida, regálame esa posibilidad,
déjame buscarte en mis recuerdos, en este amor anónimo que pulsa mi corazón,
permíteme buscarte en las flores olvidadas, en las frutas de cada estación,
en las palabras inconclusas de los libros ajeados, en frases traducidas de un idioma desconocido,
en el sufrimiento de hombres y mujeres que visten sotanas y velos, verdaderas cárceles de terciopelo.
Si impides que te siga buscando, impedirás también mi llanto, y mi sanación.
Debo saber a quién amé. Antes que partas, encuentra la forma de que lo pueda comprender.
Sé que no te puedo retener, nadie detiene el agua que baja desde una cascada,
No es lo que pido, si no saber tu nombre, más bien, que me recuerdes tu nombre.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo11:44 a. m.

    Q belleza de letras con grandes sentimientos encontrados

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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