Recuerdo y no recuerdo LXXIV


El
Algo vendrá, después de algo, algo vendrá, palabras pronunciadas por un adalid, a los cencerros que descienden de la colina.
Y el hombre continuó con su canto, porque sabía del olvido y los fugaz del entendimiento,
y los que escuchaban rompieron despavoridos, evitando así ser castigados,
porque asintieron comprender y no entendieron los léxicos.
Y el hombre continuó con su canto, (ahora entristecido), porque supo del plomo en las palabras, para quienes no han visto el cielo, desde su nacimiento.
Ya era tarde para remediar, hasta los nombres de las calles se habían dormido.
Yo me siento solo como ese pregonero, porque la sabiduría no hace parte de la materia, un día el cuerpo o la mente se van a separar,
y yo podré abrazarte, o podré reconocerte y no tocarte.
Y el hombre continuó con su canto, sentado y mirando la planicie,
murmurando decía: ellos tendrán que volver. El sueño no espera, y se durmió para siempre,
y no pudo escuchar sus romanzas que se replicaban por doquier. Y el hombre continuó con su canto.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán




Comentarios

  1. Anónimo7:24 a. m.

    Gracias , Jorge

    Los cencerros descienden de las colinas

    cantan

    crean de nuevo el amarillo recientemente fallecido

    separan corazones de los cuerpos
    arropándolos con otros cuerpos

    allá, en la más antigua aldea del infinito
    el sol mira ,
    tan mudo como
    sonriente

    la luna re cuerda
    y va subiendo abrazando cencerros
    con el corazón rebosando de sueños

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

Entradas más populares de este blog

Toni Morrison

Aleucse, o escuela al revés

Charles Baudelaire … la carta suicida