Recuerdo y no recuerdo LXXIII

Ella
Confesarse; es con tu alma, sin sacramentos ambulando por las naves, o por las capillas,
confesarse; sin recibir penitencias, u otros menesteres adyacentes,
o lindantes golpes al pecho, producto de una retórica aprendida,
y luego enseñada, a débiles almas que buscaban el agua, para llevarla a sus bocas.
¡Habla amor mío!, que las insensatas palabras de hoy, serán los versos más, más hermosos de mañana,
si no tuviste la libertad en lo racional, la tendrás en el sinsentido.
No tengas tristeza, o vergüenza, en decir que sientes miedo,
yo me vestiré de blanco para sanarte y no de negro para cerrar tus ojos.
Entiéndeme. No es que no tenga, es que no me alcanza,
para transitar de lo cotidiano a lo excepcional, te necesito a ti, y todos los días.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo8:10 a. m.

    Como entras con pericia, con confianza por las anfractuosidades, por las esquirlas,por los pozos sin fondo de la conciencia atisbada y extranjera... Bella sinergia poética antropológica.
    El jueves renvamos los encuentros
    Felicitaciones
    abrazos
    luis

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  2. Anónimo12:53 p. m.

    Maravilloso y real esperanzador para cualquier mujer muy bellos sus pensamientos del poeta

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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