Recuerdo y no recuerdo LXXII

El
Confesiones. Entre la memoria de la carne y la del corazón, no tengo otra elección que tus ojos.
Una mujer hermosa me abrazo una noche, disimulando que era una casualidad, y me estremecí por conocer la infidelidad.
Todo lo malo desaparece, solo queda el recuerdo escondido en el amanecer,
al castigador le interesa que quede todo en tu piel.
No hay razón alguna para sentir culpa, todo se lo lleva el tiempo, hasta nuestros cuerpos.
He amado con la misma profundidad de la tierra, y lo he olvidado todo, sí de amor se nutren los hombres, hoy también de olvido.
Besar los mismos labios por largos años y de súbito besar otros y otros, no es más que una experiencia humana.
Negar lo anterior es construir la vida sobre una nube, a pesar de lo hermoso de la metáfora, las nubes lloran y desaparecen.
Me he confesado, sin sentir dolor en mis rodillas, ni agitado el corazón, sin sudor en las manos, con los ojos abierto.
De tantos esfuerzos por recordar, ya no hablo de lo que creo no olvidar,
está aún tu lugar en mi corazón, aunque lleves una capa cubriendo tu cuerpo.
¡Ay carne!, que tanto tienen tus labios, he de ser fuerte, para olvidar un beso tuyo, ¡Ay tu carne!, ¡Ay tu carne!, que si no fuera por ella ya habría muerto.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo11:55 p. m.

    Gracias, Jorge

    Confirmas algunos de los dichos del Conejo Rosado:
    La sutileza tiene sus razones que la geometría no puede comprender.
    El cálculo oprime a su sombra, creyendo que es el sentido.
    El no ser olvidó que muere cuando se aleja del ser

    Va el último Cuaderno de la Internacional de la Esperanza

    Felicitaciones y mucho agradecimiento

    luis

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    Respuestas
    1. Gracias, Luis por tus apoyos y lucidos comentario a mi obra.
      Es difícil el camino de la poesía, con tanta turbulencia y tentaciones, lucho por mantenerme soberano, y no caer en las trampas del saber y del conocimiento.
      Un fuerte abrazo.
      Jorge.

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  2. Anónimo11:56 p. m.

    La Infidelidad, la cualidad de los hombres.

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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