Recuerdo y no recuerdo LXV

Ella
Todo relato encierra un enigma. El nuestro comienza a revelarse,
quién puede entender el final de un libro si no lo ha leído,
así la vida, nos esconde un secreto en un manto negro lleno de estrellas,
el interés por conocerlo choca con el osado impaciente,
que fuerza un desenlace, sin importarle los destellos de sus actos.
El egoísmo, escoge cada mañana el traje que más le acomode,
el de la lastima, el de la violencia, del orgullo, el de la avaricia.
Tú tienes cuatro puertas para salir de tus lamentos; debes optar,
en una de ella estoy yo., en otra mi partida,
en las otras la compasión y la insensatez.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo1:22 p. m.

    Gracias, Jorge

    Siempre en esa conjunción de lo sutil, lo certero,lo bien armado: lo abierto y lo definido; lo perdurable de lo poético y de lo prosaico

    Un gran abrazo

    Feliz y lleno de sentido la entrada y el curso del 2017

    luis Weistein

    ResponderEliminar
  2. Anónimo5:41 p. m.

    La puerta AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  3. Anónimo7:03 p. m.

    Que bellas palabras,Me emocioné. Quiero saber quien eres??

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

Entradas más populares de este blog

Toni Morrison

Aleucse, o escuela al revés

Charles Baudelaire … la carta suicida