Recuerdo y no recuerdo LIX

Ella
No solo es olvido lo que nos separa.
No consideraste mis palabras, mis ruegos, para cambiar,
una persona que sólo lee, termina postrada en el conocimiento,
víctima de la cárcel de las ideas, del lamento y la manipulación,
eres uno de tantos presbíteros que enferman y piden que recen por él,
sí el sufrimiento y la compasión fueran una virtud divina, ese mundo no existe.
Nosotros somos parte de la sonrisa y de las carcajadas, de la simpleza del agua,
ven a mí, no te quedes en las tinieblas, ven a la vida, podemos recomenzar,
cuánto cuesta decir mi nombre, es sólo un gesto, 
algo que indique que eres tú.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Charles Baudelaire … la carta suicida

Toni Morrison

Aleucse, o escuela al revés