Recuerdo y no recuerdo XLVIII

Dale una tregua a éste cuerpo que por indolente no recibe órdenes
ni suplicas ni similares adjetivos que emergen de la sensatez.
Nadie sabrá –nunca- si el corazón emulará a la terminal exhalación 
o por los resultados galenos  o  por consejos bienaventurados,
no se puede sentenciar a un hombre a no sentir, no se puede, no se puede,
anti natura del dictamen de quien dicta, dictadura.
Dale una tregua a éste cuerpo que por doler duele, que por sentir siente,
dame una tregua, dame una tregua, que por esperar espera 
dale una tregua a mi corazón que por amor ama,
una tregua, una tregua, una tregua a mi corazón.
Continuará…..
Jorge J. Flores Durán

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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