Recuerdo y no recuerdo LI

Ella
Qué vamos a contar mañana cuando nos pregunten por nuestros besos
de qué vamos hablar si la mudez nos comió la boca.
Pedir silencio es una cosa otra distinta es que el silencio hable por ti,
confundir la metáfora con los lamentos es mirar la ciudad desde una nube.
El peligro no se anuncia sólo existe en la actividad humana
riesgosa existencia de los hombres comunes que sienten pavor a perder el amor.
¿De qué nos debemos cuidar?: del retiro de las palabras. ¿Sin ellas qué somos?
seres caminando por doquier sobre un tapete verde de una mesa de billar.
El amor por ti lo tengo pero necesito entregarlo y que tu demuestres que lo recibes
no son muchas cosas las que pido para que me vuelvas a ignorar.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo10:52 p. m.

    Que locura tu poema. Ella y el se alternan en un eterno diálogo. Que buscan en realidad? Se autobservan, se analizan...Y al fin que?
    Es una historia sin fin y un hasta siempre. Otro es el que ama a través de ellos, y ellos ni sospechan.
    Que es ser escritor? Vivir a través de otros? Un pequeño Dios.
    Un abrazo
    Vero

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  2. Hola Vero. El poema lleva 52 diálogos y he completado un año escribiéndolo, uno cada semana, este respiro semanal me ha permitido ir creando expectativas sobre el desarrollo y su final, también el lector se involucra en el como compartir el sentido de esas palabras. Pero es solo poesía.
    un abrazo
    Jorge

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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