Recuerdo y no recuerdo XLIII

Ella.
Busco en tus gavetas y cajones la respuesta a mí pesar,
una tras una levanto tus camisas y registro en los bolsillos,
ilusiona deseo encontrar un indicio una pista una señal
a este prolongado y cada vez mas difícil desencuentro.
Porqué llegabas con rosas a nuestra imberbe cita,
porqué me acostumbraste a la intensidad eléctrica del encanto,
hubiese sido mas simple y menos dolorosa pagar una pieza en un hotel
y establecer un calendario para saciar la cintura y luego cada uno a sus asuntos.
Hablabas de un mundo distinto y agitabas el ramillete de rosas, parecías un niño,
no supiste cuidar el corazón, cuidar mi corazón, no supiste querer en este mundo.
Continuará….
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo11:22 a. m.

    Gracias , Jorge
    Te copio lo que me salió esta vez
    Abrazos
    luchow

    Una rosa

    Recuerda cuando le llevó aquella rosa

    Le costó cortarla
    Le dolio algo, bien dentro de su frontera más íntima

    En su sueño , el pájaro con desenfado llegó a beber de su su
    cazuela y no era de fíar

    Sin embaro qué tremendo fue entregrra esa rosa

    La que hablaba directamenete al sentir, obviando las palabras

    Sí , la rosa que hubiera envidiado Saint Exupery

    Su rosa como nadie se imagina una rosa de este mundo

    Amputarse

    Llevársela

    Vivir esa sonrisa incolora
    acompañando el frío de la sentencia :
    “una rosas es una rosa, una rosa y unaa rosa “

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  2. Anónimo12:59 p. m.

    bellisimo escrito !! poeta

    ResponderEliminar

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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