Precuelas de los ojos


Las noches sumergidas en la lejanía del aliento y en las sábanas de lino 
se anuncian sobrevolando las montañas hasta sus llanos
el temor busca entender las distancias inconclusas del recorrido
donde el deseo no alcanza a contar los cristales de ébano.
 
Mañana será mañana exclamó el desdén, al escuchar las suplicas onerosas
del presente cautivo en la magnitud floral que pestañea sin saber porqué
no son los barrotes del trullo que las retiene sino la perplejidad de la libertad,
el que la tiene a su lado no sabe ¿Qué es? El crucificado la añora al atardecer.
 
Lo que brilla es el reflejo de los afectos débiles y suaves,
el brillo del  oro es el egoísmo guardado en los pantalones del avaro
mas allá del tiempo y del control brota la simpleza del agua
a pesar de su modestia alimenta a todo ser vivo de nuestro mundo.
 
No hay belleza sin sentimientos pero si hay sentimientos sin belleza
son las huellas de la vida por las cuales surge el hombre hace años
el joven desea ser mayor, el mayor ya sabemos su deseo, ambas sin solución.
No hay conversión más hermosa la de dos luceros  para ver lo que la luz nos oculta.
Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Anónimo8:37 a. m.

    Como que aquí los dos hemisferios cerebrales se pusieron a subir una montaña, alegres cada uno con los los brazos en los hombros del otro
    abrazos

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  2. Anónimo8:38 a. m.

    Monsieur Flores,

    Como estas ? al parecer bien, tu prosa es prolifica y bella

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  3. Anónimo8:38 a. m.

    muy lindo!!! gracias

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  4. Anónimo9:37 a. m.

    Hermoso poema Jorge. Gracias

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  5. Anónimo12:23 p. m.

    la naturaleza del amor y la naturaleza de la naturaleza une las almas hasta formar la luz llamada amor gracias Poeta bello

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  6. Anónimo2:45 p. m.

    Te pasaste Jorge con este tremendo poema! abrazos

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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