Ángelus

Esa mujer hermosa me regaló un beso
no hubo necesidad de pedir otros
los siguientes los negaría
y los subsiguientes también.

Siento que llegas para evadirme,
es un juego pueril, son heridas de niños
no sangran, tampoco  duelen
al otro día desaparecen.

Veo tu espalda triste
las manos entrelazan los cabellos
evitando el gesto hacia mis ojos
emulando estar en una fila.

Tres veces al día el ruego en las plazas yermas,
lo que das lo quitas, quitas mas de lo que das
quitas mas, mucho mas, quitas mas de lo que das.
Jorge J. Flores Durán.

Comentarios

  1. Anónimo2:57 p. m.

    Muy hermoso, Jorge.
    ¿Estás mejor de ánimo?
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Anónimo2:58 p. m.

    Mala mujer... se parece a la mía

    ResponderEliminar
  3. Anónimo2:59 p. m.

    Amigo
    ¿Te tinca tener tu sección en la revista, como un asiento reservado en un café ...para ocuparlo cuando quieras y puedas?
    Abrazos
    luchow

    ResponderEliminar

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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