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Mostrando las entradas de junio 5, 2014

Rue Miroir 737 (bis).

En la calle Miroir 737 mis besos no pueden entrar tampoco han podido salir. No. No. No pueden entrar. En la calle Miroir 737 nadie puede, ni siquiera mirar ni las llaves, ni el sereno. En la calle Miroir 737 las luces han anochecido como la última brazada del mar, dejando en el suelo las preguntas. En la calle Miroir 737 mis besos están atrapados como las rejas en su corazón,  los labios no pueden.  No. No. No pueden… besar.
Jorge J. Flores Durán