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Mostrando las entradas de octubre 3, 2013

Miran y muerden

Miran y muerden.

Son sus ojos los que nos interpelan
como un alegato en la proa con dirección mistral.
El cielo comienza a llorar desesperadamente,
por su hermosura  perdida siendo sus ojos los culpables,
las mismas razones para mi desvanecimiento
a temprana edad usted jubiló al cielo abriendo su llanto
como un niño al sentirse perdido, abandonado,
son las razones del desvelo y de mi dicha.
Sus ojos miran y muerden, miran y muerden, miran y muerden
preparando mi cuerpo al deseo y luego al adviento
en sus ojos se encuentra:
el fuego y la dulzura, el fuego y la dulzura, el fuego y la dulzura
como el cielo generoso que acepta su relevo.
Olvide decir también, guardan la noche
cuando deja de mirarme, deja de mirarme, deja de mirarme.

Jorge J. Flores Durán