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Mostrando las entradas de mayo 19, 2012

A Jean Seberg

He aprendido con sangre, lo que se aprende con dulzura cuando niño.
Una sangre sin color, esa que no circula por el cuerpo no es húmeda, no lo es pero se va, se va, de mí se va, se va.
Ya es tarde  para el lamento eso  también lo aprendí como el río que no llega al mar se queda  seco de tanto, de tanto deseos de mojar.
Una lágrima es salada, siendo lágrimas no es igual a otra, ni a otra , ni a otra llore usted cuando deba llorar llore usted cuando no deba llorar llore usted… que las lágrimas son para llorar.
Jorge J. Flores Durán