Conversación

Una conversación 

Hijo no debe temer a las personas que respiran de la oscuridad, porque usted  ya sabe quiénes son. Es de lo desconocido que debe estar atento —el hijo mira con asombro al padre—, escuche hijo, cuando usted camina por una ladera a un lado suyo está un precipicio y al otro lado está la planicie ¿Qué debe hacer? Padre, yo voy por la planicie  porque ahí no está el peligro, ¿Pero cómo lo supo? —Pegunta el padre—,  porque lo sé, en la ladera existe el peligro de caer. Es eso, lo que deseo que entienda, siempre hay algo que usted sabe, entonces debe aprender sobre lo desconocido. Padre  —insiste el hijo— ¿Por qué debemos desconfiar primero y luego conocer? No hijo, en la desconfianza está la duda y quien dude hoy, mañana tendrá el corazón helado, la  desconfianza es solo la ropa de la duda, Padre usted me habla de algo que siempre yo he sabido,  ¿Pero cómo lo supe? Hijo, el conocimiento, el saber, son como el otoño, son miles de hojas que vuelan por su cabeza, Padre entonces cuando yo recoja todas las hojas ¿Seré una persona sabia? .En la tierra por cada año  hay dos otoño, aunque usted corra o vuele nunca podrá tener a los dos al mismo tiempo, el suyo hijo será siempre el que pisen sus pies. El hijo ya hombre pasea por un parque en el centro de la ciudad junto a su hija, quien  le entrega las hojas amarillas que recolecto durante el paseo. Este nuevo padre y esta nueva hija regresan  a casa, —el padre le pregunta a la hija— ¿Qué harás con tantas hojas? la hija responde: las pondré en cada uno de mis libros.
Colorín colorado, éste cuento recién ha comenzado.
Jorge J. Flores Durán



Comentarios

  1. Anónimo1:26 p. m.

    Jorge, en un lindo cuento

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  2. Anónimo4:19 p. m.

    MUY BUENO...GRACIAS JORGE.-

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  3. Anónimo4:20 p. m.

    Me encanto, y tienes razón la vida comienza a cada instante, solo hay que aprender a vivirla y sacar las experiencias necesarias para continuar.

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  4. Anónimo4:22 p. m.

    La niña -hija, la niña-mujer, la niña-anciana todavía sale a caminar por el parque. Cuando los huesos se lo permiten, se agacha y recoge hojas.

    Gracias

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  5. Anónimo6:24 p. m.

    que lindo, jorge, gracias.

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  6. Anónimo6:38 a. m.

    Hermosa historia Jorge, que sabios consejos.

    Cariños

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  7. Anónimo6:57 a. m.

    Gracias
    Jorge

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  8. Anónimo6:59 a. m.

    Que lindo, jorge, gracias. anne

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  9. Anónimo2:43 p. m.

    muy bueno, gracias

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  10. Anónimo8:08 p. m.

    Entre sentires e insinuaciones , entre intuiciones y horizontes,
    entre aperturas y advertencias...un texto vivo al que no se le
    disimulan las alas...

    ¡Chapeau!

    Tu libro avanza y moverá, liberará sentipensares

    ¿Me envías un adjunto con esos escritos para ponerlo en los anexos
    al Seminario del 10?

    No encontré el libro que deseaba mandarte, Fábulas Abiertas, pero a
    falta de pan...

    Abrazos

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  11. Anónimo2:50 p. m.

    Excelente conversación. Cierto, el conocimiento es como miles de hojas de otoño y me atrevería a decir que todos tenemos el nuestro. La sabiduría está en poder recolectar muchas hojas para así poder tener una vida mejor.
    Gracias por la belleza profunda que deja esta simple pero gran conversación.
    Cariños,

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  12. Anónimo2:41 p. m.

    Hola Jorge
    Una hermosa conversación muy sabia entre padre e hijo y muy provechosa que puede variar según la situación que se presente y muy interesante compararla con la inmensidad de ese tapiz de hojas doradas, yo desde mi habitación veo las copas de los árboles mostrando esas bellísimas hojas de colores dorados de un otoño alemán
    y pienso que en algún momento el suelo estará dorado de esa belleza y esas hojas nunca las podremos apreciar todas, el conocimiento no tiene límites , siempre se aprende algo nuevo, cada día hay que valorarlo y vivirlo a fondo con nuevas experiencias que nos llevan al saber de nunca acabar.
    cariñosamente

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  13. Anónimo5:08 p. m.

    El otoño es tan hermoso, sus hojas doradas de distintos tonos alegran el día. Me fascinan sus colores, justamente estamos en otoño aquí en Alemania. Cada estación tiene su hermosura
    Este poema lo escribí hace por lo menos ocho años atrás

    Hojas otoñales


    Hojas de octubre, hojas otoñales,
    arde la tierra vuestra presencia,
    con un dulce lamento otoñal
    llegáis a cantar colores,
    alegría, felicidad y esperanza.

    Los astros, el viento, todo el mundo,
    todos testigos,
    de esa danza diabólica
    jugando a hacer rondas y más rondas,
    con una melodía, el viento.

    Yacéis en el suelo,
    tapizando,
    las aceras, las calles vacías,
    los parques los campos
    y jardines.

    Una voz las llama,
    un corazón las necesita,
    un camino las desea
    para gozar vuestros colores
    y vuestro perfume.

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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