Saramago Muere




Muere un Narrador.
Repongo la entrevista :


Entrevista a José Saramago. (Marzo 2010)

Traducción y adaptación al español de poeta Jorge J. Flores Durán.

Nota: Esta entrevista fue dada en portugués y luego traducida al francés. Desde ese idioma la he traducido. A pesar de los esfuerzos, el narrador (Saramago) no logra superar los conceptos decimonónicos sobre la literatura y la visión universal. Presento esta entrevista desde el punto de vista del trabajo de un escritor, sin que ello me comprometa con su contenido.

JJFD. Abril, 2010.

“Toda la vida sostuve que el narrador no existía “

Pregunta: El libro que aparece hoy en Francia, es una selección de textos escritos en un Blog. ¿Que podría aportar Internet a cierta forma de escritura?

José Saramago: A veces las cosas son más simples de lo que se puede imaginar. No fui yo quien tuvo la idea de crear un Blog, sino fue Pilar mi esposa, Me resistí al inicio, pero sus argumentos terminaron por convencerme. Creamos una fundación, la cual preside Pilar, eso derivó a la creación de un Blog, como se usa actualmente. Escribí rigurosamente desde su creación y nunca más pensé en esos textos, los olvidé, pero al parecer eso no se debe hacer nunca, hay que ser prudente cuando se adivina el futuro.

Pregunta: En la ciudad de Estocolmo usted comenzó su discurso con esta frase “El hombre más sabio que he conocido, no sabía leer ni escribir” evocando a su abuelo que no sabía leer ni escribir. ¿Eso quiere decir, para usted, que hay ciertas formas del conocimiento e incluso de la ciencia que son disociables a la escritura?.

José Saramago: La historia aporta la respuesta. Primero quiero recordar que la humanidad, toda la humanidad comenzó analfabeta, en ese sentido un niño que nace hoy en día nace en la prehistoria. Una vez que las lenguas fueron inventadas, había que seguir inventándolas y escribirlas. Ese proceso continúa. ¡Por lo visto, Internet no viene a ser un freno!. Vivimos una época que al parecer no es más necesario aprender para saber, y el instar numerosas acciones donde la improvisación irresponsable, es la ley -esto se encuentra en todas las expresiones artísticas-. Internet es el lugar donde la más grande ignorancia es presentada como un ejemplo a seguir. Se está mistificando la Internet.

Pregunta: El discurso de Estocolmo fue pronunciado en medio de la ceremonia de su envestidura al premio Nobel. Usted evocó la responsabilidad suplementaria que se le otorgaba al ser galardonado. ¿En su propia vida existió un “antes” y un “después” del Nobel?

José Saramago: Todos los escritores, incluso quienes lo niegan, sueñan con el Premio Nobel, yo no he sido una excepción. El “antes” y el “después” son inevitables: Hay más intervenciones en público, traducciones, viajes, entrevistas. Cuando yo hablo de una mayor responsabilidad, me estoy refiriendo al hecho que es la primera vez que un premio ha sido otorgado a un escritor de nacionalidad portuguesa. Creo sinceramente, ―sin falsa de modestia― que en los últimos 11 años he estado a la altura de esa responsabilidad. Entonces puedo afirmar que el premio no ha cambiado en nada mi personalidad y continuo siendo la misma persona.

Pregunta: Efectivamente usted ejerce esta responsabilidad desde el nacimiento de su escritura, particularmente por la fuerza del que usted opone a toda forma de injusticia, de desigualdad, de opresión. ¿Creé usted de seguir así, podrá conservar la visión de escritor “engagé”? (comprometido) .

José Saramago: Muchos escritores afirman claramente que su obra es su única forma de “compromiso”, para mi es como decir “Yo vivo en este mundo pero no pertenezco a él”, sería interesante preguntarse sobre la estrategia ideológica que busca hacer desaparecer sistemáticamente el “compromiso”. Si yo tuviera un don milagroso, ciertamente resucitaría algunos escritores franceses comenzando por Camus o Sartre. Si para los ciudadanos comunes y corrientes se les pide ser “comprometidos” frente a la sociedad, ¿por qué no a los escritores? Nosotros (los escritores) no debemos permitir ninguna disociación entre Autores que somos con nuestra responsabilidad de ciudadanos frente a la sociedad.

Pregunta: Su deseo de influir en este mundo, se manifiesta también en sus novelas a través de metáforas que fuerzan a los lectores a ver más allá de las apariencias. Eso es en el deseo de influir en los cambios de comportamiento y corregir el avenir?

José Saramago: Sí, pero con una conciencia muy clara por conseguir esos objetivos, los escritores no son suficiente; me gustaría pensar que ciertas obras mías ejercen una acción positiva en los espíritus de mis lectores, soy lo suficientemente lúcido para darme cuenta que el efectos de estas acciones no pasan de la superficies de las personas ―Que me perdonen por esta expresión― Concentraré en una frase lo que pienso sobre este pensamiento ‹‹No cambiaremos la vida sino cambiamos la vida›› con el riesgo de parecer “naif” (ingenuo) yo oso decir que es necesario y urgente reinstalar la bondad en las relaciones entre los seres humanos. Para que eso se produzca es necesario y urgente de denunciar radicalmente, todos los factores que impiden estas transformaciones, factores económicos, políticos, religiosos, culturales… dirán que por ser un pesimista estructural, es mostrar mucho optimismo. Los cínicos tendrán incluso una sonrisa de superioridad. Es su trabajo. No sería raro que sean pagado por levantar esas posiciones.

Pregunta: Las situaciones que usted crea muchas veces son globales: En “Le Radeau de Pierre” es el conjunto de la península ibérica que se traslada hacia el Sur; en “ L`Aveuglement” es la humanidad entera que es afectada por la ceguera; En “Les intermitences de la mort” nadie más muere y en “La Luciditè” el 83 % de un poblado vota en blanco. Uno puede entender que solamente el “colectivo” puede tener interés ¿Usted cuestiona el individualismo como una falta contra el principio de responsabilidad?

José Saramago: Las historias de amor no faltan en mis novelas, pero nunca me he propuesto escribir “una” historia de amor. Por ejemplo que Antonio se reencuentra con María ambos se enamoran… que su amor atraviesa por altos y bajos, que son felices o no, no hay nada de interesante en eso, y no es de mi interés como escritor. Lo que me interesa, es el personaje “en situación” de personas simples que esperan vidas simples, rutinarias, que de golpe a la vuelta de un hecho fortuito están obligadas a cambiar de rumbo y de comportamiento. Es el caso, por ejemplo del señor “José de Tous les noms” et Raimundo Rivas, el corrector de “Histoire du siège de Lisbonne”. Una crisis colectiva súbita me puede también interesar en la medida que se pueda transformar en una interpelación, como si esa crisis pudiera hablar y preguntar a los personajes: son los individuos los que me interesan, yo aborrezco el individualismo, en cuanto es la fuente de los males que sufre la humanidad.

Pregunta: La distinción entre ensayo y Novela está dado entonces para usted: el título portugués de L´aveuglement es Ensaio sobre a cegueira ( Ensayo sobre la ceguera).

José Saramago: No es solamente en el caso de Ensayo sobre la ceguera sino en Ensayo sobre la lucidez publicado en rancia bajo el título La lucidité. A menudo sostengo “Yo escribo novelas porque no sé escribir ensayos” no puedo ser más claro ni franco, soy portador de una inclinación pedagógica , reflexiva, si usted prefiere, que nunca ha sido satisfecha. A veces pienso que podría haber sido un buen profesor. Por el contrario debo alegrarme de no ser un regular escritor.

Pregunta: En revancha, de un tipo de libro a otro: Los Cuadernos y El viaje de los elefantes renueva usted su estilo romanesco tan particular: entrega la página de un libro visualmente compacto, siendo su lectura muy fluida ¿Cómo explica usted este fenómeno?

José Saramago: En un artículo a fortiori en un blog, se escribe prácticamente en un lenguaje cotidiano; una Novela, como un poema, se construye en un lenguaje que se reinventa a medida que se avanza. La página que siempre me toma más tiempo, la que me da más trabajo es la primera. Hay que encontrar el golpe, el tono conveniente de la narración, y eso no es nada de fácil. En mi caso podría decir que comienzo a construir la casa desde el tejado, la condición fundamental es que yo comprenda en mi cabeza las palabras que estoy escribiendo. De cierta forma yo escribo para ser entendido.

Pregunta: En sus novelas, usted da un rol particular al narrador, que interviene directamente, que aporta una distancia, con una pizca de humor distendiendo la tragedia. ¿Es eso una manera de reafirmar al escritor?

José Saramago: Yo pasé mi vida proclamando que el narrador no existía. Años atrás fui invitado a asistir al congreso internacional en la universidad d´Edmonton en Canadá. A la llegada me entregaron una plaqueta que parecía una presentación de cada invitado, éramos cerca de 800, me di el trabajo de leer, para mi sorpresa encontré una decena de veces la palabra narrador, pero nunca el nombre “autor”. Me acordé de Barthes, que había declarado la muerte del autor, entonces yo tenía en mis manos la prueba de ese triste hecho, para una centena de profesores de literatura traídos de todos los continentes el “autor” había dejado de existir.

Pregunta: En sus primeras novelas Le Dieu manchot, el personaje principal es una mujer, Blimunda, dotada de la facultad de mirar el interior del ser. En L´Aveuglement, es una mujer que cambia a visionara. Parece que usted considera a las mujeres más fuertes para resistir la ceguera. Con ellas, escribió usted en Le Cahier, el caos no se habría instalado en este mundo, puesto que ellas siempre conocieron la dimensión humana. Por lo tanto, en Le Voyage de l´elephant la reina no hace otra cosa que arrepentirse de la partida del elefante y llorar su muerte.

José Saramago: la mujer en el poder, que sea en el poder político o económico, es un hombre. Cuando hice esa analogía u otras, yo no pensé en una clasificación de un sexo, el sexo masculino o la sustitución por otro. Salvo en el caso absolutamente excepcional, suplantar un ser humano y colocar otro en su lugar, cualquiera sea su sexo, eso no resuelve nada. En los consejos de administración de las grandes multinacionales, hay puros hombres ahí. La reina portuguesa, que lloró por la muerte del elefante ha existido en la realidad, pero llorar a un elefante no es algo que debemos creer. Es posible que cualidades que he señalado en las mujeres no sean reales, pero así me gustaría que fuesen. Sobre los hombres ya se ha dicho mucho.

Pregunta: Usted le da también mucha importancia a la dignidad humana, la actitud estoica heredada de los campesinos de L´Alentejo. ¿Busca usted valorar esas cualidades y valores en sus novelas?

José Saramago: Las características morales de un personaje no son una ropa de talla, que en cualquier cuerpo puede quedar bien, es más bien en la acción que ellas se manifiestan y se definen. Lo que yo escribí más arriba sobre el personaje en situación se aplica perfectamente aquí. El autor comenzó por no saber quién era el Señor José de Tous les noms, y el Señor José no sabía tampoco quién era, los dos esperábamos que algo se produzca y produzca algún efecto.
Pregunta: Portugal está extremadamente presente en su obra. Unos de sus primeros “Maestros” en literatura unos de los “hétéronymes de Fernando Pessoa, a quien usted consagró “El Año de la muerte de Ricardo Reis”. Sus novelas resucitan momentos conocidos o desconocidos de su historia. ¿Ese profundo anclaje, es un obstáculo en su visión universal del mundo?

José Saramago: Sin lo local, lo universal no podría existir, la visión telescópica no pude dispensar de la percepción cercana. Mi país, Portugal es muy pequeño y la ciudad donde yo nací es microscópica. Yo tengo un gran sentimiento de la relatividad de las cosas, lo que me permite de ir de avanzada y a la vez de aferrarme a mi origen campesino y ser libre para abrazar al mundo en su conjunto. Sin contradicción, sin”Choc”, sin traumatismos. Para pasar de un lugar a otro nunca tuve la necesidad de “secarme los pies”.

Pregunta: En el “Viaje de los elefantes” usted evoca el periplo de un elefante con su cornac, a pie, de Lisboa a Viena a mediados del siglo dieciséis. La Fundación presidida por su esposa ha organizado una travesía de Portugal por los lugares que usted ha reinventado. ¿Qué ha producido esta confrontación con la realidad?

José Saramago: Los paisajes de “Viaje de los elefantes” es pura invención. Jamás he pretendido transportar una región, que conozco bien: salvo en términos generales, me sería imposible de imaginar qué harían los campos y ciudades portuguesas el siglo XVI. Yo solo me pregunto si es posible por otro lado escribir algo sobre eso. Cuidarnos de no pegar sobre una realidad objetiva una realidad ficticia.

Pregunta: En su última novela “Caïn” que recién apareció en Portugal ha suscitado reacciones extremadamente violentas. Usted esperaba una reacción de ese tipo?

José Saramago: Tengo la costumbre de pensar que la iglesia católica se enoja sistemáticamente con mis textos… pero con “Caín” considerando que la novela no tiene nada que ver con el antiguo testamento, yo esperaba solo una reacción formal siguiendo su costumbre de no quedar indiferente a lo que escribo. Pero no ha sido el caso. Los Obispos y los teólogos portugueses reaccionaron con la velocidad de un rayo (á la vitese des chiens de Pavlov). Bueno reconozco que yo he provocado en algunas entrevistas que la Biblia es “un manual de malas costumbres” que no se debería entregar a los niños… me han acusado de hacer una lectura literal del texto y yo le he respondido que para hacer una lectura simbólica, habría que tener un teólogo sentado al lado de cada lector creyente o simplemente curioso. En abril o mayo saldrá el libro en Italia… mi curiosidad es inmensa.

Pregunta: “Dios es el silencio del universo, y los hombres el grito que da sentido a ese silencio” esto lo ha escrito usted. En “Todos los nombres” un personaje se expresa “la idea de caos es el único arbitro del universo”. En “Caïn”, usted asimila Dios al diablo, haciéndolo también responsable de los dolores de la tierra. ¿Usted es profundamente ateo?

José Saramago: Sí, profundamente ateo, por miles de razones, voy a recordar una de ellas. Durante la eternidad que precede la creación del universo, Dios no hizo nada, luego no sabemos por qué, él tomó la decisión de crearlo. Lo hizo en seis días, el séptimo descansó. Y continua descansando hasta ahora… continúa descansando hasta la eternidad. Cómo podemos creer en él?

Pregunta: Usted ha declarado que “Caín” será su última novela. Por lo tanto en “la historia de Lisboa” usted focalizó una situación De “Livres de Conseils” <> ¿Tiene la impresión de estar cerca de esta expresión?

José Saramago: Como recién lo he dicho, no es prudente apostar el avenir, más aún tomando en cuenta que ahora trabajo en otra novela, la cual no sé donde me va a conducir. Yo supongo que voy a escribir lo que más pueda. ¿Para esperar la verdad? Pero ¿Qué es la verdad?, lo más probable que no la reconozca si me la cruzo en la plaza de mi pueblo… o en medio del Boulevard Saint Michel.

Fin.



Jorge J. Flores Durán

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