Lo que llegó, no debería quedarse.....

Parece que el silencio se contagia, se acerca a las manos, a los ojos, a los ojos intermitentes y a los perplejos. El silencio se contagia, como la lepra, como el susurro. Pero ese silencio no tiene responsables está aquí como la luna.

Comentarios

  1. Anónimo7:15 p. m.

    cierto y hay silencios que solo reposan o
    descansan en las manos de DIOS, puede
    que seamos esos silenciosos fracasos en
    las manos DEL DIOS.
    racias jorge y saludos a mi cabro.
    charles a.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo7:16 p. m.

    Me gustan los silecios, aunque no tan seguidos, necesarios para asimilar y asimilarse en la pupila del otro
    si logramos reflejarnos en el otro o descubrirnos en el otro sabremos que no somos tan distintos y que nuestros mundos pueden alcanzar el cielo sin condenarse

    un besito de luz Jorge
    ten una semana preciosa

    ResponderEliminar
  3. Me gustan los silecios,
    aunque no tan seguidos,
    necesarios para asimilar y asimilarse en la pupila del otro
    si logramos reflejarnos en el otro o descubrirnos en el otro
    sabremos que no somos tan distintos y que nuestros mundos pueden alcanzar el cielo sin condenarse

    no somos islas después de todo, los silencios sucumben ante la proximidad y la inteligencia

    besitos de luz

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

Entradas más populares de este blog

Toni Morrison

Aleucse, o escuela al revés

Charles Baudelaire … la carta suicida