Boltanski



Boltanski
O el desafío de no ser sumado en lo común; sin caer en el vacio del olvido o en la Gran Memoria.


Cuando cursaba enseñanza media en París, fui en dos o tres oportunidades al museo llamado Grand Palais, acompañado por el profesor de Letras, ya en medio del museo hice la pregunta más obvia que se podía hacer ¿por qué se llama Grand Palais? Yo esperaba una respuesta decimonónica y se me respondió porque existe también el Petit Palais .
Boltanski expone sobre 13.500 metros cuadrados, donde el artista pidió expresamente que no se encienda la calefacción central del museo, a pesar del crudo invierno Europeo.
También tengo otro recuerdo, también de esos años, muchos jóvenes nos vestíamos en los traperos de Emaús , eran grandes bodegas donde había solamente ropa usada, uno escogía y se la llevaba gratis, estaban colgadas en perchas metálicas muy altas que llegaban hasta el suelo, experimenté en esos años que la talla no importaba, muchas veces sentí que mi cuerpo se perdía en esas ropas bellas a pesar de ser usadas. Cuerpos perdidos, ausencias, cuerpos uniformados, ausencias, vacios, la “insoutenable” búsqueda del ser.
Siento que Boltanski nos recuerda que vivimos a pesar de tantos esfuerzos del olvido o de trascender, son las pequeñas cosas (la Pequeña memoria) las que no deberían desaparecer.
Estas palabras introducen al texto que leerán a continuación:
¿Por qué? el que besa, pesar del sabor del beso, sigue besando, aunque sean los mismos labios… Nunca, nunca serán los mismos besos, na da es igual, ni n los labios , ni los besos… ¿por qué? seguimos besando los mismos labios si los besos nunca serán igual a los anteriores.
Jorge j. Flores Duran.




Boltanski. “Personne” Nadie.
Por Jorge J. Flores Durán


A propósito de su exposición en el museo de “Grand Palais” en París llamada “Personne”
Entonces se podrá preguntar el lector ¿Quién es Christian Boltanski?...
Es uno de los grandes artistas contemporáneos vivo. Para entender mejor su vida y su obra citaremos segmentos de entrevistas dadas a lo largo de su carrera como artista.

Según Boltanki “los artistas se dividen en dos categorías: los que hablan de la vida y aquellos que hablan de las artes.”

Christian Boltanski, (1944, París)

Luego de una adolescencia sin escolaridad regular y sin haber recibido verdaderamente formación artística tradicional, comienza a pintar en el año 1958. Los cuadros que realiza entonces son de gran tamaño, representando escenas históricas o a veces, estudios de personajes aislados, en situaciones “macabras”, por ejemplo en ataúdes.

A partir de 1967, se aleja de la pintura para experimentar otros modos de expresión, como la redacción de cartas o de expedientes que les envía a personalidades del mundo del arte. Para realizarlos, utiliza fotocopias que mezcla a documentos originales o a fotografías que saca de álbumes familiares. A través de estos nuevos materiales, integra en su obra los elementos nacidos de su universo personal, a punto que su biografía se hace una de sus principales temáticas.

En efecto, es sabido que su vida y su obra confunden, pero no el sentido del sacrificio romántico donde él y su obra se hace, teniendo la vida como inspiración, pero en el sentido donde la obra es una invención de una biografía creada y presentada como tal.

Boltanski reconstruye episodios de una vida que jamás vivió, utilizando objetos que no le pertenecieron o fotografías adaptadas. Hasta redacta un tipo de biografía oficial, en 1984, para el catálogo de retrospectiva que dedica al Museo nacional de arte moderno. El arranca como artista en momentos que su vocación se impone en él: " 1958. Pinta, qué quiere hacer el arte.
Por el año 1968. No compra más revistas de arte moderno, tiene un quiebre, como consecuencia de eso se orienta a la fotografía, blanca y negra, trágica, humana ". Por esta iniciativa, el género hagiográfico, entiende que las reseñas acostumbradas a ver, las ridiculiza, mientras que el lector es invitado a repensar el sentido de lo que ve, es decir lo que está mirando puede ser toda su vida, entonces será un punto de vista retrospectivo. Es por eso que la expresión de " mitología individual " Así se tituló una sección de exposición en la cual participaba en 1972, caracterizando tan bien su obra: cuenta allí su vida, bajo la forma de una ficción en la cual cada uno se reconoce. Así como él mismo lo dice: " los artistas buenos no tienen más vida, su sola vida consiste en contar lo que parece a cada uno su propia historia". Christian Boltanski hoy es reconocido como uno de los principales artistas contemporáneos franceses. Vive y trabaja en Malakoff. Comuna periférica de la ciudad de París.


Qué decía Boltanki en 1969:


Christian Boltanski, texto aparecido en la edición original de Investigación y presentación de todo lo que se queda de mi infancia, 1944-1950, libro del artista, 1969.

Jamás observaremos lo suficiente, la muerte es una cosa vergonzosa. Finalmente jamás tratamos de luchar de frente, los médicos, los científicos sólo pactan con ella, luchan sobre puntos de detalles, la retrasan algunos meses, algunos años, pero todo esto no es nada. Lo que hace falta, es atacar en el fondo del problema por un gran esfuerzo colectivo donde cada uno trabajará en su propia supervivencia y en la de otros. Es necesario que uno de nosotros de el ejemplo, decidí aplicarme al proyecto, que me interesa muchísimo desde hace tiempo: conservar todo, registrar todo constantemente, lo que acontece en nuestra vida, un registro de todos los objetos que nos rodean, también de todo lo que dijimos y sobre lo que ha sido dicho en torno a nosotros, he aquí mi objetivo final. La tarea es inmensa y mis medios son débiles. ¿Qué comencé antes? —Se pregunta Boltanski— Casi todo lo que tenía relación con el primer período, el cual me avoqué a rescatar (el 6 de septiembre el 1944-24 de julio de 1950) sin embargo he perdido, mucho, por un descuido culpable. Con pesar, pude recuperar algunos elementos que presento aquí. Certifico su autenticidad, para situarlos exactamente, todo esto fue posible sólo por un riguroso método, interrogantes permanentes y una encuesta minuciosa.
A pesar del esfuerzo tardé en cumplir, tardé mucho, y cuántos años pasarán, cuánto años estaré ocupado en buscar, en estudiar, clasificando, ¡Muchos años!... para que mi vida esté fuera de peligro, cuidadosamente embalada y etiquetada en un lugar seguro, al amparo del robo, al amparo del incendio y de la guerra atómica, de donde sea posible sacarlo y reconstituirlo, a cada momento, entonces encontraré un lugar seguro donde no muera, solo ahí podré, por fin descansar .
Christian Boltanski, París, mayo de 1969.

Christian Boltanski, " El arte es sólo el arte ", conversando con Delphine Renard,
Boltanski, catálogo del Centro Pompidou, 1984, pp. 70-85.

D. R.: la "forma", la apariencia de su trabajo, evolucionó mucho desde hace quince años; ¿esto está vinculado a la transformación de su actitud con respecto al lugar social del arte?

C. B.: una forma debe, a mí parecer, evolucionar constantemente, porque nunca es leída de la misma manera cuándo ha sido reconocida como "artística" dentro del campo del arte. Es igualmente cierto que evolucionamos, que el “mundo” evoluciona, que el peso de la Historia se manifiesta en la actividad de cada uno. La situación en 1969 se diferenciaba completamente a la de hoy. En 1969, el occidente vivía una gran transformación; acababa de tener allí mayo de 1968 en Francia, el movimiento hippie se desarrollaba en los Estados Unidos así como un frente unido por la paz con Vietnam; los intelectuales tenían el sentimiento de estar en vísperas de una mudanza cultural que sería vinculada a una revolución social …
Hoy, las ideologías perdieron fuerza, no nos creemos más en vísperas de una revolución sino vivimos en un clima de inquietud. Es normal que muchos artistas regresen de lo que me aparece haber sido hoy una posición optimista: Explicar y teorizar el arte, o realizar estructuras anónimas para mejorar el marco de vida. Se vuelven hacia preocupaciones "más esquizofrénicas": negar la realidad y encerrarse en el sueño. Hoy en día, pero personalmente siempre lo he pensado, creo que el arte no procura influir más sobre la vida; el arte es sólo el arte, la pintura sufre por el mundo pero interviene poco en él. Y sin embargo, el arte permanece, es lo mejor que ha sucedido en este mundo horrible… La puerta de salida, para mi, consiste en quedarse en la casa, en vez de estar dando vueltas rascando el suelo y mirando hermosas imágenes.

Christian Boltanski, " La pequeña memoria ", en el Viaje a Perú, Christian Boltanski. Últimos años, catálogo del Museo de arte moderna de la ciudad de París, 1998.

La presencia de la humanidad en multitud está siempre presente en mi trabajo. Este gran número es a veces evocado por toneladas de ropa usada, por centenas de fotografías, o por millares de objetos perdidos (que recojo en la Oficina de objetos perdidos), o además por una larga lista de nombres, como los de obreros en una fábrica del norte de Inglaterra en el siglo XIX, o los artistas que han participado en la Bienal de Venecia desde su creación. El número, el lado casi intercambiable del ser humano y su diversidad, su carácter limpio, son para una de las exposiciones en las cuales trabajo. Me intereso por lo que llamé La Pequeña Memoria. Una memoria afectiva, un saber diario, lo contrario de la gran memoria preservada en los libros. Esta pequeña memoria, que forma para mí nuestra singularidad, es extremadamente frágil, y desaparece con la muerte. Esta pérdida de identidad, esta homogeneidad en el olvido son muy difíciles de aceptar; por ejemplo, cuando se mira centenas de cráneos, dan la impresión de ser totalmente idénticos.

Propósitos compilados y adaptados por Jorge J. Flores Durán
02.10

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