IZIS, la foto humanista....




A propósito de la reedición del libro El gran baile, donde también muestra la alianza de poesía y fotografía del siglo XX entre el poeta Jacques Prévert y el fotógrafo Izis
El gran baile de la primavera es un mensaje de esperanza que envían al mundo Prevert y Izis, estos dos destacados humanistas , todavía
traumatizado por la guerra. Las fotos y poemas aquí reunidos de niños andrajosos, obreros extenuados, " locos de miseria ", como escribiera Prevert, o otra fotografía durmiendo sobre el ladrillo, las paredes con leprosos, vagabundos, no hacen otra cosa que expresar la dureza de las condiciones de vida del pueblo parisino en esos años de privación. Pero los buenos tiempos, forzosamente, vuelven …
Hoy, EL gran baile de la primavera nos recuerda que París era la ciudad del pueblo, que el pueblo estaba en París en sus muros.



Izis nacido en 1911 en Lituania, (Israel Vid hermanas)
conoce el oficio de fotógrafo en su pueblo desde 1924. Es el invitado de honor de los
encuentros Fotográficos de Arles 1978 y expone a esta ocasión en el Museo Réattu. En 1930, participó en la resistencia en Lemosín del 1941 al 1944. Es una de las figuras de la " foto humanista " al lado de Brassaï, Eduardo Boubat, Robert Doisneau, Willy Ronis. Gran retratista (Orson Welles, Juan Renoir, Marcelo Aymé, Marco Chagall, Coletón, Pablo Eluard, Albert Camus, Charlie Chaplin, Jacques Prévert, los combatientes de Limousin, etc), llego su obra muy rápidamente a Paris que hace parte del libro “Paris de sueños en 1950“. Es coautor de tres obras con Jacques Prévert : Gran baile del la primavera, Encantos de Londres y el Circo de Izis. Fallece en Paris en 1980.

La mirada de Izis es tierna, melancólica también, a menudo onírica. Sus fotos con ritmo, plásticas, misteriosas, sensibles como lo eran las de Boubat. Las chimeneas ven el cielo, las fortificaciones de la isla de Pascua, los postigos son unas caras cerradas, las sábanas que secan a fantasmas, los ladrillos un espejo donde parecen reflejarse tres palomas. Izis convoca las sombras, las formas insólitas y a veces inquietantes que surgen entre el perro y lobo. Sobre los sitios perifericos de la ciudad, allí donde en lo sucesivo circulaba Izis , dos pordioseros plantados allí como espantapájaros, exponen sus hallazgos que esperan revender sin duda contra la promesa de un buen litro de vino tinto.

Traducción de Jorge J. Flores Durán

Comentarios

  1. Excelente aporte!

    Me entiendes ahora? Esto hay que leerlo con dedicación.

    Amanda

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

Entradas más populares de este blog

Toni Morrison

Aleucse, o escuela al revés

Charles Baudelaire … la carta suicida