El último sueño



El último sueño.
 Jorge J. Flores Durán

Cuando amaneces sin deseos de amanecer, el día se esconde de ti. Es como si el mar no desease ser mar, los barcos se guardarán en las cercanías como un sentimiento de orfandad. Finalmente amaneces sin deseos de ser parte de este mundo, sin ganas de comprometerse ni siquiera en lo más elemental, como lavarse los dientes, sacar la basura, contestar el teléfono. ¿Qué pasó? ¿Qué me pasó? ...Anoche soñé, que no soñaré más. Es por eso que escribo estas palabras para recordarme del último sueño de mi vida. He amanecido tres horas mas tarde de lo normal, tres horas y media para ser exacto, lo se, porque el gorrión que me visita en las mañanas no lo vi comiendo unos granos que dejé el día anterior, su lugar preferido son los alambres eléctricos, estos se encuentran en el norponiente de mi única ventana y por la rotación del sol, la sombra de su pico se refleja en el ladrillo numero seis de la tercera fila de la pared norte, la ubicación del ladrillo es de izquierda a derecha por si alguien tiene la mala ocurrencia de visitarme en mi ausencia, lo señalo para que no se pierdan al constatar lo que afirmo, son las nueve y media de la mañana, ese gorrión es mi reloj. Tengo mis actividades diarias como todo el mundo, las hago como todo el mundo, es decir soy como todo el mundo, sin embargo seré el único en no poder soñar más, en cierta forma iré perdiendo la memoria y a la vez perderé el futuro, como si extraviase mis dos manos, solo podré hablar de lo que me suceda durante las horas que esté (10.30 Horas) despierto.  Bebo un café de granos al momento de partir una marraqueta horizontalmente en tres, que deposito en un tostador manual, de esos que debes cuidar para no comer carbón después. He reflexionado, el sueño que tuve, finalmente es un sueño, uno más, como cuando soñé que me caía del último piso de la torre Eiffel, volaba por los aires parisinos, justo cuando me iba a estrellar contra la vereda, el controlador de los billetes me pide el ticket de entrada, como pude le explico que no lo tengo, que estoy soñando, que es un sueño, que me entienda por favor, si incluso ando en pijamas, el inspector me responde: si no tiene ticket devuélvase por el mismo lugar por donde entró; fue así que desperté en mi cama buscando en los bolsillos dicho boleto. Esta vez será verdad, tengo una corazonada, no volveré a soñar más. He llamado por teléfono a la oficina para explicar el atraso y además disculparme por la ausencia del día de hoy, he decidido no ir a trabajar hasta arreglar esta situación que me produjo el sueño, poco entendió mi jefe del motivo de mi ausencia, pienso que se formó una opinión equivocada ¿Está usted borracho? Me preguntó, y luego colgó el auricular. El pobre hombre tiene razón, qué argumentos son esos de no ir a trabajar por no poder seguir soñando, mas aún, el jefe siempre me ha llamado la atención diciéndome Usted es un soñador, déjese de hablar sandeces. Como puedo hago la rutina, lavo la taza, sacudo el tostador en el tarro de la basura, abro las cortinas de la ventana y me apresto a pensar un plan. (11.30 Horas)  He dado diez vueltas al contorno interior de la casa, mientras busco una idea para impedir que el sueño sea realidad. Pasé por el living, por el comedor, por la única pieza que dispongo, por la cocina, por el baño, abrí el armario, incluso me asomé a la puerta, pero ninguna idea viene a mi mente, estoy lo que se llama en blanco, es decir mi mente está vacía, extrañamente experimenté la sensación de no poder soñar, de no poder recordar de no ver el futuro, me dirigí al baño, único lugar de la casa donde hay un espejo que uso para ver cómo me rasuro, me miro y me desconozco, el miedo se marcó en una parte de mis facciones, nunca he sido un tipo valiente, ¡que haré ahora!, con esta cara de asustadizo ¿Cómo voy a pedir un aumento de sueldo?, El jefe se reirá, me responderá: con esa cara … viene a pedir un aumento  ¡andáaaa! ¡no jodasss! El tiene ese acento tan particular, a veces cuenta que vivió muchos años en Buenos Aires, que conoció a un sobrino nieto de Gardel que canta igualito, una vez le pregunté por qué había vivido tantos años en aquella ciudad, me dijo que lo habían echado de la administración pública por una denuncia de un colega. El colega que habla mi jefe fue partidario de la Unidad Popular y jefe del CUP,  lo exoneraron y en revancha dio el nombre de mi jefe para involucrarlo, falsedad absoluta, él es la antípoda de un miembro de la UP, lo digo por la forma que se comporta hoy con sus subordinados, fue una mariconada aseveró mi jefe. La bajeza que habla mi jefe es mutua, mi jefe no quiso dar el visto bueno para el traslado de su subordinado, que quería trabajar en su ciudad natal. (12.30 Horas)  Mi jefe me confidenció que lo había hecho de puro maricón que es, luego con unos tragos de más siguió contando: él perdió más (su colega) yo tuve que salir para allá, gané plata, me casé con una hermosa mujer, en cambio él tuvo que vivir todos esos años con la dictadura, es más yo ahora tengo un pensamiento más progresista que él, ahora está viejo y amargado. Es cierto yo le conocí en una oportunidad cuando fue a vender unos seguros de automóviles, le fue muy mal, nadie tiene automóvil en la oficina salvo el jefe que nunca quiso comprarle de puro maricón, si el lector me permite usar esta palabra con tantas acepciones. Es un hombre bajo de estatura, cojea debido a las torturas recibidas en esos años según contó en una oportunidad, la cara la tiene amarga, el jefe dijo que lo de las torturas eran puras pamplinas, nunca estuvo detenido, lo de la pierna fue un palazo que le dio un vecino cuando éste se negó a pagarle un dinero que le adeudaba. Me fui por las ramas, ¡Que cara tengo, che! Parece que me voy a morir, dije esas palabras con ese acento para recordarme de la cara de mi jefe al colgar el teléfono, no le gusta que las personas falten los días lunes o los viernes, lo considera una falta al espíritu de la empresa. He vuelto a prepararme otro café sentado en la mesita de la cocina, mirando lo que se puede ver en una cocina, un calendario que cuelga sobre el horno de microondas, donde destaca una foto de la ciudad de Arica,  (13.30 Horas) ciudad de la eterna primavera, siempre he pensado que cuando jubile me trasladaré para allá, veo también la puerta del refrigerador, donde he pegado unos autoadhesivos que reparte la municipalidad con números de utilidad pública, yo he llamado una sola vez cuando escuché a una mujer gritar desesperadamente en la noche. Frente de mi casa, la calle se pone solitaria sobretodo después de las diez de la noche, marqué el número, luego de varios intentos fallidos me respondieron, me preguntaron mi nombre, domicilio, profesión, expliqué con mucho detalle lo sucedido, la voz me preguntaba… sigue gritando?, sí sigue gritando respondí, la logra reconocer?, me acerco a la ventana para cerciorarme y efectivamente es una vecina nueva que no para de gritar, es casada?, esteee, cómo lo voy a saber, la he visto salir con un varón en las mañanas, bueno es casada entonces, este servicio no atiende problemas de mujeres casadas, vuelva a llamar pero pida la extensión número diez, gracias por llamar estamos para servirle vecino, y colgó el teléfono, días después supe que la mujer gritaba de dolor, fue internada de urgencia por un ataque de peritonitis. También en la puerta del refrigerador cuelgan las facturas de la electricidad, del agua, del gas, la verdad que no las miro mucho, me da rabia pagar las cuentas, son excesivas, los costos de mantención muchas veces sobrepasan el consumo, también tengo uno que otro recuerdo de viajes que he hecho por el país, una zampoña, una trutruca a (14.30 Horas) escala, unos barquitos de la caleta de Angelmó, en fin pequeños recuerdos de los viajes de adolescente que pude rescatar de la casa materna, antes que mi hermana me expulsara de la casa. La madre había muerto, mi hermana no esperó que saliera el cajón y ya estaba gritando, ¡vete, vete de aquí, yo no soy la mamá y no soportaré tus estridencias!, las estridencias que habla mi hermana son los discos de los Beatles y de los Rollings Stone, lo que alcancé a sacar de mi casa de origen, hoy está en las paredes de la cocina. El tiempo se ha ido volando con este relato, nunca tengo la oportunidad de conversar con nadie, nunca nadie visita mi casa, son ustedes amigos lectores los primeros en visitarme, se los agradezco sinceramente, perdónenme  por usar la palabra amigos, es que tampoco tengo amigos, es por eso que perder los sueños es perder lo mas importante en la vida de un hombre. Es verdad que no comer es horrendo, que por querer comer se han hecho revoluciones y por seguir comiendo, las revoluciones han cometido terribles crímenes, pero dejar de soñar es el martirio mayor de la humanidad. Debo comer, el estómago me lo pide, de ayer quedan unos fideos con salsa bolognesa, también ensalada de apio, este plato me apetecía muchísimo,  hoy en cambio solo como por saciar las tripas, debe ser el miedo que inhibe las glándulas salivales. Me siento extraño en mi propia casa, debe ser por el (15.30 Horas) horario, a esta hora estoy en la oficina trabajando, en mi mano derecha sostengo un sello, con la mano izquierda hojeo los oficios y cuando encuentro la foja exacta el sello desciende como quien se lanza desde las cataratas del Iguazú, mecánicamente lo levanto, mis otros dedos siguen dando vueltas las paginas, puede parecer un trabajo monótono….  y lo es. Miro las dependencias de mi casa, la luz del día les da otra tonalidad a los objetos, los azulejos de la cocina se ven más limpios pero abandonados, si les cuento que hoy es la primera vez que falto a la oficina desde cuando ingresé, no lo creerán, tampoco creerán que nunca he tomado vacaciones, el jefe me las paga, dinero que guardo para cuando no pueda trabajar más. El día domingo salgo al zócalo, adivine a que voy, si efectivamente a darle migas de pan a las palomitas, a la hora de almuerzo paso a “servirme  algo” y en la tarde voy al cine, regreso a mi casa  a la misma hora que llego normalmente del trabajo, esos son mis únicos gastos y lujos. Todo lo desconozco, yo me desconozco en estas paredes ¡qué hago aquí!  No me siento bien dentro de una casa, me he sentado diez veces en la silla del comedor, diez veces en la butaca de la sala, diez veces en los pies de la cama, y no tengo mas sillas, lo que no haré es encender el televisor, ¡ah no, eso no! No seré como esas señoras que ven la TV todo el día, tampoco tengo juegos de salón, naipes esas cosas, el periódico (16.30 Horas) siempre lo leo en la oficina, jamás saldría a comprarlo a esta hora, los vecinos dirían después “miren al vecino lo despidieron del trabajo” solamente me queda esperar que pase el día, el día y las horas, y el tiempo que no se mide con el reloj,  el tiempo se mide en cuánta angustia puede tragarse el cuerpo. Lo que si puedo hacer es recordar, recordarme de los sueños, de las montañas que se encuentran cerca del mar, del secreto que guardan los bosques, de los puentes altos son como brazos extendidos, de los viajes oníricos, del peso de las lágrimas que caen desde los ojos sin mi consentimiento, de las conversaciones que sostengo conmigo mismo, de esta soledad en que me encuentro desde el día que perdí a mi madre y mi injusta hermana me lanzó a la calle, lo que  viví en ese entonces hasta que conseguí el trabajo es inefable, yo podría decir que he conocido la moneda de la tristeza, con su cara de pobreza y la otra de miseria, puedo compararlo con las peripecias que vivió Jean Valjean luego que robara los candelabros, relato que leí en la novela los Miserables del escritor francés Víctor Hugo, a diferencia del personaje yo nunca he robado nada en mi vida, mi hermana siempre me decía que yo era un naif,  siempre hice todo lo se creía correcto. Lo que me encontraba en la calle lo devolvía, una vez me encontré una billetera repleta de dinero, detrás de mí  un señor me vio recogerla, le pregunte si era de él, me respondió afirmativamente, me dio las gracias  (17.30 Horas) y se retiró, minutos después en la esquina siguiente veo a otro señor desesperado que hablaba con un policía, le explicaba que había extraviado su billetera con todo su sueldo del mes, lo vi desesperado, cuando me iba acercar, el policía lo tomó del brazo para conducirlo a la comisaría, llorando llegué a mi casa y le explico a mi madre lo sucedido, mi hermana mayor que siempre estaba atenta para hacer un comentario, se largó a reír a carcajadas. Sufrí mucho esa vez, pero aprendí  algo importante en la vida,  la miseria de las personas. La pobreza la conocí a través del estomago,  pasé días sin comer solo para ahorrar el poco dinero que tenía, fueron días duros, hasta que conocí a mi actual jefe, él me dio una oportunidad y no me arrepiento de haberla tomado, me vio miserable, me afirmaba en las fachadas de los edificios, como borracho en una madrugada, pero en vez de tomar alcohol bebía agua para llenar el vientre, yo pensaba en esos años, sí mantenía lleno mi estomago, era lo mismo que comer. Entonces mi jefe que en su exilio pasó circunstancias similares, al verme reconoció la pobreza en mi, qué sabes hacer muchacho me dijo, escribo a maquina le respondí, bueno en la oficina necesitamos un escribano, me pasó dinero y luego me dijo ve a comer después  firmarás el contrato, ya ha pasado muchos años de esto, cada vez (18.30 Horas) que lo recuerdo me emociono, pues a pesar de su carácter, mi jefe  tuvo un gesto humano con un desconocido. Por qué hablo tanto de él, es la única persona con quien cruzo palabras durante el día, aunque sea para recibir órdenes o para disculparme, tengo otros colegas que están en otros sectores de la oficina, nos separan unos cristales empavonados, a través del ruido de las teclas de la máquina de escribir nos comunicamos de manera involuntaria, yo sigo siendo el mas veloz, ellos lo saben pues soy el mas rápido en dar vuelta el rodillo donde va la hoja, también soy el que más cambia la cinta de la máquina. Me he acordado que debo tomar onces, en general no tomo pero que ahora estoy en casa, lo haré como lo habría hecho si mi santa madre estuviera viva, en esos años cuando regresaba de la escuela siempre encontraba la mesa del comedor con el mantel puesto y todo lo necesario para que yo tomara leche con cocoa, la de sabor amargo, decía mi madre que era la mejor pues tenía mas chocolate. Ustedes saben como son las madres viudas, son como mujeres hombres u hombre mujeres, tómate la leche chiquillo de moledera, expresión que significa niño travieso, o  juguetón, también puede significar niño maleducado. Yo desde niño me acostumbré a que me griten, por eso el trato que me da mi jefe lo encuentro (19.30 Horas) familiar entre más me insulta mas veo mi hogar. A pesar de los retos en esa casa de pasillo largo siempre había algo para comer, mi madre decía: ¡si no hay comida para qué vivimos entonces!, ¡aah! me río al recordarla, como ustedes saben yo no me llevo bien con mi hermana mayor, nuestra diferencia de edad es de trece años, ella dejó los estudios preparatorios y se puso a trabajar para ayudar a mi madre, la hermana siempre enrostró a la madre para que me mandasen a trabajar, la madre se negó, la madre siempre tuvo comida en casa, la hermana siempre me dijo que yo comía porque ella se mataba trabajando, no es tu mamita la que te da de comer, soy yo, bueno ya que hablamos de comer tomaré café en granos, con una mitad de marraqueta que me queda del desayuno. Mis vecinos, no los conozco, los veo solo en los meses de verano, pues es el único momento del año donde salgo a regar las plantas en un espacio que compartimos en la entrada de las casas, nunca nos hemos dirigido la palabra, regamos juntos nada más, en invierno no los veo, ellos ven televisión desde muy temprano, como yo llego de noche solo logro ver su televisor encendido como un árbol de pascuas, en las mañanas ellos salen muy temprano, el vecino del lado izquierdo es panadero no lo veo nunca, el del lado derecho trabaja en la  (20.30 Horas) locomoción colectiva tampoco nos vemos, los fines de semana yo salgo para no estar en casa y mis vecinos duermen todo el día. Van varias horas y sigo hablando, pero siento que debo confesarles algo, debo decirles que me siento extraño, no se si por no estar en la oficina o por estar en casa, siento que me afecta mas no estar en la oficina, mal que mal es el lugar donde vivo y mi casa es el lugar donde duermo. Una de las confesiones es sobre mis sueños, existe uno, que no me deja durante años, es la búsqueda de mi padre, yo me crié sin la imagen paterna, yo no conocí a mi padre, tampoco nunca nadie habló de mi padre, pero en mis sueños siempre soñé que lo encontraba, y le pedía explicaciones por su ausencia, cuando me iba a responder me despertaba, es por eso que me asusta no poder seguir soñando, durante todo este tiempo, los sueños se van prolongando y cada día el sueño es mas revelador, los padres son necesarios cuando niño pero también cuando adulto, también en la vejez pero ahí ya no hay solución o están muertos los padres o los hijos, perdónenme por haberlos confundido quizás, sobre el sentido de los sueños, yo no hablaba de los sueños de la humanidad, simplemente (21.30 Horas) hablo de los sueños de un oficinista en el barrio mas viejo de la ciudad de Santiago de Chile, soy un tipo como cualquiera, que solo busca a su padre, como buscar su origen, es mas o menos como si el mundo buscara a su padre, así siento yo esta ausencia. Esta confesión nunca la he hecho, es la primera vez, yo sueño para entender mi origen, quiero acercarme a mi padre, ahora que siento que se acaban las horas de este día, y mis párpados pesan mas que una locomotora, sé que debo ir a la cama. Si no tuviera esta preocupación estaría releyendo algunos párrafos de mi novela preferida los Miserables, me gusta mucho como en Jean Valjean va naciendo un amor de padre hacia Cosset, para luego transformarla en su hija. Ya no hay mas remedio debo irme a dormir, estoy inquieto ojala que en este último sueño pueda saber y ver la cara de mi padre, discúlpenme unos instante debo ir al baño, no es necesario que me acompañen. Me he hecho el aseo bucal, me he puesto el pijama, ya estoy instalado en la cama para dormir, ¡si todo fuese tan fácil!, ¿Cómo una persona que sabe que no va  a soñar más, se va a quedar dormido tan fácilmente?, me siento como esos condenado a morir en la silla eléctrica, cómo van a dormir placenteramente su última noche. Tengo mis mañas, debo revisar todo en casa, que no  (22.30 Horas) queden los enchufes eléctricos conectados a la red, corto la llave de paso del gas, la del agua, pongo una tranca en la ventana, también lo hago en la puerta, dejo cerrada la bolsa de la basura para no perder tiempo en la mañana, así cuando salga la boto en los contenedores municipales para tal efecto. Se me ha ocurrido una idea, voy a buscar una libreta y un lápiz de minas, lo dejaré en la mesita de noche, junto a una cajita donde guardo los medicamentos que debo tomar todas las mañanas apenas despierte, no vale la pena de contarles eso ahora, tiene que ver con mis problemas de presión arterial. La libreta será para anotar inmediatamente el sueño o lo que recuerde de él, las pantuflas están ubicadas en el lugar indicado, para cuando me baje de la cama, no quiero distraerme al buscarlas, ya estoy en mi cama, empiezo a dar vueltas a la izquierda y vueltas a la derecha para conciliar el sueño, más vueltas, mas vueltas y nada consigo, decididamente esta noche será muy larga, me levanto voy a la cocina a buscar un vaso de agua, tomo unos sorbos y dejo el vaso a mano, he emitido tres largos bostezos, es un buen augurio, creo que me dormiré muy pronto, todo está en orden nada me distraerá, no hay ningún motivo para que no pueda dormirme, salvo esa ansiedad que llevo en mi alma por perder (23.30 Horas) la capacidad de soñar, tengo mucho miedo, más miedo que cuando perdí a mi madre, sí, más miedo aún, el derecho soñar  no lo puedo perder. Ojala que todo haya sido un sueño con la acepción de la palabra que quiere decir algo ficticio, no con el otro sentido de la palabra sueño, de libertad. Estoy cansado, me dormiré en cualquier momento, quizás ya deba estar durmiendo, voy a peñiscarme la nariz, no siento mi mano, estoy dormido al fin. Voy aprovechar de contarles algo mientras duermo, mi niñez, fue muy difícil pues mi madre me prohibió que me juntara con los chicos de la cuadra, incluso me matriculó en una escuela muy distante del barrio, cuando llegaba debía entrarme de inmediato a la casa y permanecer en mi cuarto encerrado, no debía tener contacto con las demás personas de la casa, cuando era niño no entendía por qué habían tantos adultos en mi casa, después supe que mi madre arrendaba piezas para ayudarse pues la situación económica era realmente difícil, en una oportunidad que salí mas temprano de la escuela, y mi madre no me esperaba en la puerta de la casa, iba pasando un grupo de chicos que comenzaron a gritarme groserías e insultos fue la única vez que me di de trompadas, creo que lo que mas me afectó fue que (00.30 Horas) me gritaron que mi madre era una mentirosa, le conté a mi madre, ella no le dio mayor importancia al altercado, me reprendió eso sí por pelearme en la vía pública. Efectivamente sigo durmiendo de manera placentera, la verdad es que me hacía falta dormir, el día de ayer fue muy intenso emocionalmente para mí, creo que debe faltar poco para que comience a soñar, ahora si estoy convencido que lo que soñé la noche anterior fue solo un sueño. Quiero darles las buenas noches y disculparme por haberles quitado tanto tiempo, buenas noches entonces. … ¿Están ahí todavía? Sigo durmiendo y no sueño nada, debe faltar muy poco para el amanecer y no he soñado, será que el sueño que tuve es realidad y no estoy soñando ¡Qué pasa, por qué no sueño! Qué hora es, no me atrevo a mirar el reloj por miedo a despertarme, si me despierto después no me volveré a dormir y por lo tanto no podré soñar más, ¿Qué hago? ¿Alguien puede ayudarme? ¿Existen personas que socorran a otros por no poder soñar?, deben existir pero mi caso es grave, no me pueden despertar, yo no puedo pedir ayuda, tendría que venir una ambulancia, pero si somos muchos en la misma situación, seguro que yo estaría al final de la lista, mi suerte no va a cambiar ahora, siempre he sido un tipo quemado. No me quiero ni mover por miedo a despertar, si supieran como me pica la cabeza, los deseos (09.30.Horas) que tengo de rascármela.  ¡No, No puede ser! Veo la luz que pasa a través de mis parpados cerrados, veo el color de la sangre, el día llegó y no he soñado, el sueño no fue sueño fue realidad, no volveré a soñar más. Me levanto, escucho ruidos fuera de mi casa, miro la hora es muy tarde, mi jefe se va a enfadar conmigo, cómo le explicaré esto, por qué tanto ruido en la cuadra, abro la cortina levemente, enfrente de mi casa se han concentrado todos mis vecinos, parece que quieren entrar a mi casa, mejor será que me vista, saldré a ver lo que sucede, no, primero llamaré a la oficina, no puede ser el teléfono no funciona, voy al baño para lavarme, no hay agua, ¿Qué sucede? Como puedo me visto, al abrir la puerta del baño veo a mis vecinos dentro del living , sentados en sillas que desconozco, me aterro al ver que han entrado un ataúd negro, instalan los candelabros mortuorios. Ahora entiendo, estoy soñando, empecé a soñar que no soñaba, que me levantaba, y que veía todo lo que ya he descrito, ¡No saben lo aliviado que me siento!, solo esperaré despertar. Escucho la voz de mi hermana en la sala, me levanto a ver si es cierto, efectivamente es mi hermana la que está frente a la ataúd, junto a ella está mi jefe, que conversan animadamente, ellos nunca se conocieron ¿De qué hablarán?  Mi hermana tiene en sus manos la novela Los Miserables, que acaricia (09.30 Horas) intensamente, qué locura está haciendo, lo deja sobre el ataúd, junto a un sobre. No puede ser… vienen hacia mi, entran a la cocina, conversan, nunca me ha gustado escuchar conversaciones de otras personas, pero mal que mal están en mi casa. Mi Jefe le dice que él no sabía que ella era mi hermana, que a pesar de no saberlo me ha querido mucho. Lo recogí de la calle, le explica mi jefe a mi hermana, estaba que se desmayaba, le ofrecí trabajo y no me decepcionó. Yo me he portado muy mal con él y todo ha sido culpa de mi madre, yo lo eché de la casa cuando mi madre murió, yo no quería hacerlo pero fue una promesa que le hice a la madre, ella me hizo jurarle ante dios que si ella fallecía debería echarlo. Mi Jefe se pone blanco al escuchar estas palabras, yo igual, No puede ser, dice mi jefe, si él siempre habló muy bien de su madre, ella no podría haber hecho una cosa así, una madre jamás haría una cosa así. Yo conocí a su madre, era una persona modesta con admirables valores morales, ¡¿Cómo, mi jefe conoció a mi madre?! Usted tiene razón una madre jamás haría una cosa así… es que ella no era su madre, ¿Quién es la madre entonces? Preguntamos al unísono, mi jefe y yo. La madre soy yo, él es mi hijo, lo tuve muy joven, mi madre para salvar mi honor se hizo pasar por su madre, es por eso que cuando ella murió me pidió que lo echara de la casa   (09.30 Horas) para que no supiera la verdad. Ella pensaba que era muy ingenuo, que la gente le haría daño, ella lo sobreprotegió cuando niño, pero cuando fuera adulto ¿Cómo iba a mostrar a su madre casi de su misma edad?. Su madre era muy sabia, ustedes parecen hermanos realmente, pero no lo somos. Tengo una pregunta a hacerle, mas tarde, ahora tengo que atender a los invitados. Estoy sentado en la tasa del baño, no puedo creer lo que acabo de escuchar, mi madre no es mi madre, mi hermana no es mi hermana, este sueño es mas cruel que la realidad, solo quiero despertar. Vivir tanto tiempo engañado, es por eso que los chicos me gritaban que mi madre era una mentirosa, la gente sabía la verdad al menos la sospechaba, nadie me contó nada, hasta en los sueños soy un miserable. Mi hermana está junto al ataúd atendiendo a la gente,  todavía veo el libro sobre el ataúd, llegan más coronas, desde la cocina salen unos vasos de vino, una señora canta a capela una canción de despedida. Mi jefe se vuelve a encontrar con mi hermana, no aguanto más, dígame por favor ¿Quién es el padre de este joven?, muy buena pregunta, jefe, mi hermana lo mira  a los ojos y le devuelve la pregunta: ¿Realmente quiere saber quién es el padre?, sí, lo quiero saber, muy bien dice mi hermana, el padre es usted. ¡Cóoomo!, ¿mi padre es mi jefe? no puede ser, ¡estoy soñando acaso! Usted me (09.30 horas) sedujo en el cuarto del planchado y me obligó a tener sexo con usted, bueno de eso nació su empleado. Mi jefe casi se desmaya al saber que a su único hijo lo tuvo en las narices. Mire señor, no lo voy juzgar ahora por lo que me hizo cuado yo era una niña. Escúcheme señorita, yo llegué a su casa como perseguido a los días del golpe militar, y por las mismas razones me tuve que ir al día siguiente. Cómo iba a imaginar que estaba fecundando a un hijo, de haber sabido que usted quedaría encinta, habría asumido mis responsabilidades, no tenga duda de eso. Señor, no es la ocasión de hablar de lo que sucedió hace tantos años, debo atender a las personas que han venido a despedir a mi hermano, quiero decir a mi hijo, a nuestro hijo querrá decir, lo que haya sido, él ya murió solo, sin madre, sin hermana, sin padre, como mueren los miserables. Solo quiero que al menos él tenga un funeral como corresponde. Yo estoy muerto, no cabe duda. Adentro del ataúd he leído una carta noble, hermosamente escrita, incluso siento la sal de las lágrimas de mi hermana, en su misiva deja correr su tristeza más profunda al no poder decirme que ella era mi madre. El ataúd es estrecho, pero con el espacio suficiente para seguir leyendo a los Miserables. El más afectado es mi jefe o mi padre, llora desconsoladamente en el baño, él creía que la dictadura no lo había afectado y ésta le robó a su único hijo. Yo seguiré soñando, aunque me tema que ya no sirva para nada, porque he muerto la noche anterior. El que no sueña muere y la muerte es el último sueño.

Sgto. 10.2006

Comentarios

  1. que intenso relato
    me llevó a pasajes de tiempos en que hablar era una operación delicada
    en donde los mayores eran casi opnipotentes
    en donde la diversidad era casi una blasfemia
    en fin recuerdos de juventud

    felicitaciones a tu pluma
    que pases un día super bueno:=)


    pd...
    ojalá te decidas a dejarme una huella en mi blog, de eso se trata cuando uno tiene un espacio como este:=)

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  2. jorge

    en el comentario referido "un pensamiento , una pregunta" te había dejado la url de mi sitio jajaja
    parece que no lo viste
    te lo repito

    http://lichazul.blogspot.com

    cada texto tiene al igual que el tuyo espacio para sus propios comentarios :=)

    un abracito de paz
    cuidate , y que tenga sun día precioso

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  3. erratas ... ups:=)P

    opnipotente....omnipotente

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  4. Un Comentario recibido por el correo.
    Jorge
    Estimado poeta:

    He leído tu cuento El último sueño y me ha gustado muchísimo. Ese protagonista kafkiano que va narrando, detalladamente, el curso de su día solitario, de su muerte que es esencialmente no volver a soñar más, siendo él de profesión u oficio soñador, repasando su entorno cotidiano: los adhesivos pegados en el refrigerador y otros objetos y hechos, es harto más que el retrato indirecto de un hombre. Hay algo de Gregorio Samsa, de La Metamorfosis, con ese jefe que no entiende cómo se puede no ir a timbrar sellos y a escribir a máquina en la compartimentada oficina y es dueño, él mismo, de una historia de quiebre y soledades, en que teniendo a las puertas ese hijo suyo desconocido no lo reconoce sino cuando ya no es tiempo; esa hermana que es madre a la vez, y esa madre-abuela protectora que arreglaba el mundo, que tenía la mesa servida cuando el joven regresaba a casa; todo eso va creando una atmósfera existencialista, o de otro nombre, del mejor cuño: el extenso monólogo, jalonado por el lento paso de las horas, que parecen no importarle al narrador, pues el tiempo ya tiene un sentido distinto, y la comida, y las cosas de la casa, y la misma historia personal que se ve, aun con su tremenda carga, como si fuera la simple descripción de un día cualquiera y rutinario.

    Gracias por tu literatura, tu relato leído, o escuchado, o visto, en el paso entre el día y la noche de un día también cualquiera, después del trabajo, en que estamos en una hora dispuestos a encontrarnos con los sueños, con lo poético, mientras la rutina queda al margen, como afuera de la casa, y uno redescubre el valor de la literatura, de la poesía, un valor que no se cuantifica, sino que es parte de esas visitaciones de cuando el rodar de la Tierra, el silencio de los oficios, el detenerse en el camino es lo que viene, para abrazar nuevamente, en un devenir que no cesa, lo poético de este mundo, aun cuando sea en el movimiento cansino del paso de las horas en el relato de un ser para el cual aun el tedio del día, el temor de no volver a soñar, de morir, en definitiva, es paradójicamente vivido como lo hace el artista, o el hombre que cala profundo en lo cotidiano que visto así deja de serlo, para adquirir belleza, razón de asombro, lustre nuevo, matiz inconfundible. Ese narrador no es sólo un hombre, sino muchos hombres, y la particularidad de su historia se torna universal.

    Un abrazo, y mi sincera gratitud por este relato enraizado en las experiencias metafísicas vestidas de tedio y cotidianidad.

    José Miguel
    Profesor de estado
    Lenguaje y Comunicación.

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  5. Anónimo10:30 a. m.

    Algo de la hazaña de Kafka.. una voz entera, una luz libertaria, un
    entendimiento aguzado, hendiendo lo pétreo, cosechando lo viscoso y lo
    angustioso, lo ínfimo y lo decisivo, el gotear impacable de la rutina
    y la pregunta saltarina sobre el sentido.

    Excelente, Jorge. Descorriste el visillo de una novela en ciernes
    donde , entre otros protagonistas, se encuentran el mundo onírico y
    la rutina burocrática, la epopeya social y la torpe adhesión a lo
    consabido de una víctima anónima de u estreñimiento pasajero de la
    historia

    Muy auspicioso, Jorge. Hacia la novela ,con paciencia y paso firme
    y la buena acogida del poeta y del educador Jorge Flores

    luis

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  6. Anónimo10:30 a. m.

    Me encanto , gracias , besos

    Enviado desde mi iPad

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  7. Anónimo10:31 a. m.

    ... el tiempo se va volando, los sueños se quedan junto a la manecilla que ya no marca ni las horas ni el instante.
    gracias por las letras y siga soñando el sueño justo y puntual.
    saludos

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  8. Anónimo10:31 a. m.

    Hola Jorge
    El último sueño,muy interesante, me parece la historia real de él mismo, de su vida, de su familia que se da cuenta finalmente que es hijo de su hermana y de su jefe. Me ha gustado mucho. Su último sueño, una historia más real que ficticia. El ha muerto soñando
    Si es que no la entendí , discúlpame, pero me ha gustado mucho, muy buena
    saludos

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  9. Anónimo10:32 a. m.

    Muchas gracias Jorge, no creas que no me acuerdo de ti..

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  10. Anónimo10:32 a. m.

    Me gustó mucho, pero cuando te dije que tus poemas eran cortos no
    sabía yo que te lo tomarías tan en serio y en venganza me tendrías
    leyendo una eternidad ...ja ja. Que bueno que incursiones en la novela
    o en el cuento no sé...pero se te da muy bien. Ah, menos mal que los
    sueños no se acaban por lo menos los míos, no quiero morir antes de
    los 50

    cariños

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  11. Anónimo10:34 a. m.

    Excelente Jorge, me encantó. La primera lectura. Ahora me levanto para ir al funeral del Schwenke. Al regreso agrando las letras del documento y si quieres te doy mi opinión mas detallada. saludos

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  12. Anónimo10:34 a. m.

    No hay nada más que hacer. Tu cuento "El último sueño" está impecable. Redondito. Te felicito. Escribes muy bien. ¿Has publicado libros?

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  13. Anónimo10:35 a. m.

    ¡Preciosa pieza literaria! Evoco por un lado a Mario Benedetti, un aire de su época en Uruguay, por otra, el contrapunto tan difícil de lograr en la literatura, en la escritura creativa, un acierto magistral. Conmovedor, y pauteando Les Miserables rítmicamente el desenlace. Creo que donde hay música interna se origina el creador de la palabra en la transversalidad y la diversidad, lo que tú manifiestas con holgura. Este relato toca, emocionalmente, y a mí en particular, con vidas expuestas a un pasado posible que se torna sueño cuando ensoñamos la realidad, me recuerda a Watzlawick ¿ es real la realidad? Cariños

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Moira. El texto habla en cierta forma de los "nuevos" Miserables , lo escribí hace mucho tiempo, cuando estaba releyendo a V. Hugo, y debía presentarlo a unos estudiantes de Enseñanza media, entonces pensé cómo traer a los personajes de V. Hugo y así surgió El último sueño.
      Efectivamente tomé la atmósfera de la Tregua pero solamente como una Cita. Es un texto que me dio mucha tristeza pues como poeta escribir narrativa es como una infidelidad inexcusable (ja,ja) frente al verso a los Espacios poéticos en fin....
      Muchas gracias por tu critica tan alentadora, ojala que te pueda servir para tu trabajo y por cierto si necesitas de mi, me lo haces saber.
      El que no sueña muere....

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  14. Anónimo11:50 a. m.

    Hola Jorge
    Tu relato lo he sentido en mi sangre y lo encuentro muy bueno, bastante triste pero impactante como el silencio y el frío se encuentran finalmente, el silencio calla y el frío lo envuelve
    cariñosos saludos

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Gracias por escribirme. Te responderé a la brevedad. Jorge J. Flores Durán

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