Mayo 68, Mai 68

Cuando comencé a esbozar este articulo, me asusté. Recordé de los esquemas de redacción en los años 60 y la década siguiente, en la cual, para realizar un comentario, se debía ser significativo, trascendente, aplastante. Lejos estoy de eso, de esa forma de entender la reflexión.





La revuelta no se aprende.
Ella se organiza en revolución, desde la espontaneidad de la juventud. Es la juventud que se apropia hoy día, de la conciencia y la energía revolucionaria, está juventud no espera lecciones de nadie, ni de ninguna institución o de ningún aparato.
…El movimiento surrealista está a la disposición de los estudiantes, para toda acción práctica destinada a crear una situación revolucionaria.
Movimiento surrealista.
Paris el 5 de mayo 1968.

Mayo 68, primavera objetiva, es en ese mes cuando comienza en Francia, entonces las flores sonríen, abriendo las puertas de los parques, de las plazas, aparecen entonces las flores en los ojos de los jóvenes, en sus palmas… al momento de saludar. También en una primavera onírica…esa primavera de la que yo quiero hablar. ¿Cuántos días? …duró la revuelta…, nueve, alguien podrá decir que faltó un día, para que fueran diez, como los diez días que estremecieron al mundo, pero fueron nueve, siempre falta un número para algo…para las cosas importantes, también se dice que Dios tiene noventa y nueve nombres, también faltaría un número, la persona que muere, se dice que debió vivir un año más, o al revés debió morir un año antes, nuestra sociedad es de lo absoluto, gano un sueldo de 199 mil pesos, pero si ganara unos de 200 mil pesos sería mejor, vivo en el piso número 2, mejor sería, si viviera en el diez. Es mejor tener dos autos a tener uno solo, dos cónyuges a una sola, pero como las cosas no son absolutas nos frustramos. ¿Será eso?... lo que hace a mayo 68 algo intangible. Las calles de Paris fueron protagonistas fundamentales, para que esos días se conocieran en el mundo, fue en ellas donde los jóvenes quisieron botar al mundo al tarro de la basura. ¡¿Un mundo?! …¿Cómo o cuándo se tira al mundo al tarro de la basura? Cuando embarga la sensación que todo se debe cambiar y que cada segundo que pasa son siglos los que se pierden, entonces no hay tiempo para comer, para respirar, para besar, es un detonante que se activará en cualquier instante, será de día o de noche, nadie lo sabe es por eso que están todos en las calles esperando que el mundo explote, y viajar por el aire con un pedacito de tierra, moldeándolo con las manos para decir: Así yo quiero la vida, mi vida, así yo la quiero. Tus compañeros te mostrarán sus proyectos en el momento del descenso, con los rostros tiznados donde aparecerá la sonrisa, como única señal de libertad. Todos viajarán, como los personajes de los cuadros de Folon, irán por los aires, igual como viajan las ideas, las mismas que descendían de los tejados de los Cafés del barrio latino, en la esquina de los bulevares Saint Michel con Saint Germain. Las calles de Paris acogieron los pensamientos, los golpes, los gritos, las calles se sacaron los zapatos para hacerlos volar hasta un casco policial. Pierre, es un joven, también es obrero, de una industria automotriz, es joven pero no es estudiante. Pierre es joven, pero no es conocido por ser joven, si no por sus pulmones, por sus grandes pulmones, que un buzo desearía tener. En una tarde hizo una apuesta con sus compañeros de la fábrica, que en tres aspiradas terminaba un cigarrillo, otro amigo le pasó un cigarrillo hecho con papel maíz, cigarrillos conocidos por lo fácil de apagarse pues solamente se debía aspirar fuertemente para conseguir el codiciado humo del tabaco negro, Pierre gana la apuesta, obtiene su éxito, solo en una bocanada lo consumió, exhalando después el humo de una vez, con tal rapidez que en el cielo se formó una nube … con esa proeza se dio a conocer. Cuento esta historia, pues Pierre había sido compañero en la escuela con Jean, los problemas económicos de la familia del obrero lo llevó a abandonar la educación, Jean logró sortear las dificultades y se inscribió en la facultad de Nanterre, desde ahí participó activamente en los días de la revuelta, no quería que jóvenes como su amigo no pudieran seguir estudiando por falta de dinero. Sentado en la escalinata de la facultad, escuchaba los discursos de Jean- Paul Sartre, de Michel Foucault, eran tantas las ideas que no podían asimilarlas. Jean se encuentra con su amigo Pierre a la salida del Jardín de Luxemburgo, había pasado mucho tiempo, pero la alegría del encuentro dejó de lado esa sensación de orfandad, la sensación de falta, dos besos en la mejilla y un abrazo sellaron el encuentro, fueron al café mas cercano a beber vino, Pierre le cuenta que viene a Paris como delegado a la asamblea en la universidad de Nanterre, que se va a unir a los comités de protesta como delegado obrero, Jean ríe de buena gana, le comenta que él es coordinador de los comités de estudiantes y obreros, —Parece que la vida no nos quiere separar — Pierre le dice que lleva un mensaje muy importante, que debe darlo lo mas pronto posible, deciden tomar un atajo para evitar los controles policiales y las barricadas, en el camino Jean intenta persuadirlo para que le cuente la resolución de los obreros, —No te puedo contar nada, primero será la asamblea quien deba saber—. No fue fácil llegar a Nanterre, el conflicto se agudiza, no hay transporte público, en cada rincón de las calles hay una discusión, finalmente, logran llegar, Jean se presenta en la puertas de la universidad, da un santo y seña y lo dejan pasar. En el auditorio, había una enorme discusión, las comisiones no llegaban a un acuerdo, de cómo reformar la educación, también existían posiciones más radicales, de extender el conflicto a la totalidad de la sociedad. Cuando Pierre había terminado de dar a conocer un extenso y detallado informe, lo aplaudieron, más acalorada siguió la discusión, unos querían consolidar lo obtenido, otros radicalizar todo, que era el momento para liberarse de la opresión. Pierre sacó su voz y pidió unidad, dijo que como obrero conocía de cerca las dificultades de los trabajadores, que ellos debían ser considerados en la educación, no porque seamos obreros dejaremos de estudiar, la libertad debe ser para todos, unidad, unidad gritó Pierre. Jean, desde un extremo lo miraba pero su cabeza parecía negar lo que había escuchado. Jean pidió la palabra hizo un prolongado análisis, dijo que era el momento de constituir una organización revolucionaria, —es el momento de separarse de la izquierda estalinista, de los sindicatos burocráticos, que le hacen el juego a la burguesía— el pueblo está pidiendo la creación de una verdadera vanguardia revolucionaría terminó diciendo, Jean se dirigió donde Pierre y le explicó que había que conseguir la unidad para un proyecto revolucionario, Pierre lo miró fijamente y le señaló que la unidad de los estudiantes y los obreros era un buen proyecto. Cierto es, lo que se hace en la juventud no se hace cuando los años han dejado sus huellas en el cuerpo, la adultez, Mayo 68 también muestra ese axioma, muchos de los que lideraron las manifestaciones, hoy se encuentran en otras veredas de esas mismas calles. Poco importa eso, pues lo que se impone en esa fecha es la juventud, su fuerza para mover un mundo romo y hacerlo avanzar hasta un lugar apropiado, donde otros lo hagan rodar. Pues también se demostró que la lucha por la libertad es secular, semi, casi o permanente, está mas allá de nuestras bocas, mas lejos de nuestras uñas, mas significante que nuestra convicción. Qué importancia puede tener hoy, saber el paradero del obrero Pierre o del estudiante Jean, lo que importa es recordar que cuando ellos abrieron el cielo, le han puesto un madero para que entre aire puro, pero se cerró. No muchas veces se produce un Mayo 68 en la vida moderna, lo importante es que cuando aparezca, haya jóvenes dispuestos a abrir las puertas de par en par. El balance que dejó fue de 5 muertos, dos mil heridos, nueve jornadas inimaginables, a 40 años de los hechos se quiere destacar sólo los hechos de violencia. Yo invito a leer a Foucault, Bourdier, Lacan como los pensadores más destacados de Mayo 68, que evaporarán la afirmación anterior. Yo nací diez años antes de Mayo 68, sin embargo siento su brisa en mis orejas, a pesar de los años, siento su fuerza, me hace levantar los pies, mover las manos. Me hace sonreír, como única señal de libertad. Pierre, descendió sobre Paris, como una mancha en el mar, va gritando las consignas con su fuerte voz, a pesar del cansancio se escuchan más fuertes que las olas en el Finistère. Grita y llora a la vez pues ve esfumarse su ilusión, su Revolución imaginaria, cuando pasa por el Museo del Louvre mira el Palais Royal le dan deseos de tomárselo y luego quemarlo, como se hizo en la Revolución francesa, su último grito fue de unidad, unidad. Jean se saca y luego se pone los lentes, en los bolsillos de su vestón quedan aún unos panfletos, sus labios se mueven diciendo ”la tuvimos…la tuvimos ahí y se nos fue de las manos” al terminar la frase quiso encender el cigarrillo que Pierre le ha obsequiado, un “Gitane papier maiz” busca unos cerillos en otro bolsillo, para encenderlo, fracasa, solo le quedan 3 en la cajita, con los dos primeros vuelve a fracasar, el último lo enciende pero, Jean no tiene los pulmones de Pierre, y no logra aspirar el tabaco. Decide botarlo a la calle, un anciano lo ve e impide el acto de Jean, luego dice “Joven, no bote el cigarrillo, esto de fumar es como la revolución, cuando uno cree que todo terminó, es ahí donde hay que seguir aspirando, hasta que se vuelva a encender, como los cigarrillos de papel maíz”. Jean pensó de inmediato en Pierre, en su discurso en la Universidad de Nanterre, sobre la unidad, Jean emocionado se seca las lágrimas y piensa en los pulmones de su amigo obrero, si Pierre puede consumir uno de estos cigarrillos de una bocanada, yo podré conseguir los cerillos. En la lucha por la libertad no siempre se gana, pero es luchando como se aprende, no hay otro camino, y lo que se aprende se debe compartir, como la amistad de Pierre y Jean.
A la memoria de la lucha revolucionaria de Mayo 68, francés.




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