Poema a la madre dormida


Llegarás al calcio y al silencio,

a revisar la ropa,

a servir el desayuno,

no habrá mas noches desveladas

solo la tranquilidad anhelada.

Llegarás al calcio y al silencio,

a juntarte con otros huesos,

con otros silencios,

llevarás la tiza y la almohadilla,

a enseñar lo aprendido,

se acabó el recreo —¡Niños!—

¡saquen una hoja y escriban su nombre!.

Llegó la profesora,

llegó la madre ya no habrá mas frío ni rocío,

sólo el blanco de los huesos y la tiza en tus manos.


19 de abril 2007

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