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Recuerdo y no recuerdo LXXXI

Ella
No busques más explicaciones, a lo injustificable.
Tanto te ha costado decir mi nombre, que por ese olvido me has perdido,
la naturaleza llora todos los días, y tú no te conmueves que te haya dejado.
Extraño es el amor que me has dado, una forma especial de amar,
son frases que les faltan palabras, y a las palabras les faltan vocales.
No me di cuenta a tiempo, que tú te alejaste de mí, como un reloj de arena,
inofensivo, discreto, bello, pero letal con el tiempo.
Ahora entiendo tu comportamiento, lo que era gracioso y divertido, no lo era, las imprudencias tampoco, ese irritante silencio tuyo, no era silencio,
las innumerables preguntas, y a cada momento, no era curiosidad, sino olvido.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán 

Recuerdo y no recuerdo LXXX

El
Si no me vas amar, muéstrame una salida, vivir el desamor sin remordimiento, cicatriza la herida,
el primer mito que derrota la poesía, es la soledad, la existencia de la soledad supone la negación de la humanidad,
otra cosa es sentirse solo, o que otras personas pregonen la soledad,
nadie puede depositar la felicidad, en la correspondencia sentimental e ilimitada entre dos personas.
No soy ingenuo, pensé que este momento podría llegar, cuántos libros lo advierten,
dirás, nunca se está preparado, qué poca confianza se tienen los seres humanos, alguien te responderá.
Lo que a mí me sucede, es que no tengo recuerdos, no recuerdo tu nombre, pero si tus besos,
no logro reconocer tu rostro, pero si tu sonrisa, y así me fui alejando de ti, o así se fueron alejando de mí.
La posibilidad que tengo de recuperarte, es recuperando mis recuerdos, en un mundo que va olvidando hasta su nacimiento.
Si aún estás ahí, ¡bésame, bésame!, quizás despierte, y todo esto ha sido un sueño, un sueño doloro…

Recuerdo y no recuerdo LXXIX

Ella
El dolor es un cincel, que golpea el pecho hasta dejar sangrando el corazón, y luego se retira para volver a comenzar,
yo he tratado de sacarte de sus consecuencias, de subirte desde las aguas oscuras del mar.
Es un intento para que veas, que la maldad en el mundo no es tan inmensa,
hay más generosidad, más alegría, más felicidad, más amor que odio.
Hay personas que nunca saldrán del sufrimiento, pues se acostumbraron a la desgracia,
de eso, debes cuidarte, siempre habrá más razones para salir, que quedarse.
¡Lucha tú, que eres más fuerte!, no escuches más, las palabras del fracaso, el dolor no es una meta, ni el sacrificio fuente de inspiración.
Reúnete con las sonrisas, con las carcajadas, los árboles cantarán tu canción.
El que camina se llena de paz, caminar es la verdadera sabiduría,
confío que encontrarás un nuevo amor, sólo abre tu corazón.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Recuerdo y no recuerdo LXXVIII

El
A la fecha de hoy, has sido parte de mí, y a la fecha de hoy no eres más parte.
Comienzas a despedirte, instalando condiciones y exigencias, hechos propios de un contrato,
también buscas envolver el dolor, para contener un sufrimiento, y disimular una ruptura.
Nos quedan las palabras, pero no las puedo usar, me pides que las deje morir,
siento perder lo único verdadero que me va quedando,
para mí son, lo que es el viento para las aves.
Te vas, pero te llevas algo importante, mis palabras.
No impediré tu partida, no tengo la fuerza para hacerlo, porque la he perdido,
soy (a veces) una planta que espera el rocío en la mañana y después algo similar por las tardes.
Nadie merece el olvido, pero lo olvidan, no existe hombre que no haya sido amado, pero igualmente es olvidado.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán


Recuerdo y no recuerdo LXXVII

Ella
Debes aprender de ti mismo, no es una invitación al pasado, si no escuchas ruegos o consejos ¿Quién te hará entrar en razón?
Si el amor no lo puede todo, tampoco las palabras lo podrán, por más extenso sea el universo, un día alguien conocerá su límite.
Yo te conozco, pensé conocerte, predecirte, y de un momento a otro un puente se cortó,
desde una orilla hemos estado comunicándonos, con más señas que con certidumbres, con más comprensión que soluciones.
Siento en mi alma y con un gran dolor, que me acerco al límite,
nunca pensé que llegaríamos a esto.
Deseo pedirte que me ayudes a dejarte, y cada vez que me aleje, vayas cerrando las puertas y no permitas mi regreso,
ayuda a mi corazón a detener el sangramiento, ayúdame a no odiarte,
dame la libertad sin remordimiento,
y no te tientes a herirme con las exigencias de lo dicho y prometido,
regálame tu silencio, el regalo de la despedida, aunque por ello obtenga tu desprecio.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Recuerdo y no recuerdo LXXVI

El
Efímera silla, que recibes mis huesos, y me permites elucubrar, lo que muchos llamarán demencia,
silla, me das la posibilidad, de descifrar el manto de hilos de acero, que nos aplasta, quitándonos, la voz y el aliento.
El dolor es egoísta, solo te deja ver el tuyo, impide ver el dolor de los otros, no reconoce el sufrimiento en los demás.
Pensar que todo lo malo, o lo bueno, será siempre para nosotros,
es creer que estamos en la testa de lo hermoso, siempre.
Fatiga ser coherente, ordenar las palabras, dirigirlas en el sentido esperado,
cansa también, cuando se resisten y quedan reunidas, mirándose unas a las otras, sin saber que melodía acompañar.
Pienso en ti, sobre éste derrame de aciertos y aberraciones, reconforta saber que todos mis sentimientos, los conoces,
el amor es hermoso, pero no lo puede todo, se necesita un conector entre lo posible y la hermosura.
Dame, la misma oportunidad que tiene el sediento, que sus labios son humedecidos, antes del desmayo.
Continuará…
Jorge J…

Recuerdo y no recuerdo LXXV

Ella
Si sigues escribiendo tantos versos, un día se van a terminar, y al necesitarlos, no los tendrás más,
qué sucederá cuando tengas frío, la lapicera te dirá: “no hay más tinta, usted la terminó anticipadamente, ¡Ya no puede escribir!”  ¿qué dirás?
Ser generoso, no significa dar siempre todo a los demás, ser dadivoso, es tener siempre algo para compartir,
Las palabras, primero son del emisor y luego al aire, libres, en un vuelo rasante sobre la ciudad, y en cada cabeza, una letra caerá,
luego al saludarse los ciudadanos intercambiarán, silabas y consonantes,
y en cada calle una nueva palabra nacerá.
He querido hablarte, como una bola de billar, desde una esquina para llegar a otra,
he querido hablarte, desde un museo, donde apenas se pisa el suelo, para no provocar ruido, y se conversa en silencio con los cuadros y esmeraldas,
con la ingenua intención, que lo que cuelga, escuchará y comprenderá.
Te pido, nuevamente, que dejes ese mundo inmóvil, el mundo de las disculpas,
atraviesa …