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Recuerdo y no recuerdo LXXXVIX

Ella Nuestro amor no era más difícil que explicar, la diferencia entre la tilde con el acento, al interior de una frase. Todo parecía perfecto entre nosotros, comprensión absoluta, honestidad a toda prueba, libertad en las decisiones. Y poco a poco, esto se fue esfumando, convirtiéndose en una llave que no cerraba, y por pequeñas que hayan sido sus gotas, mi amor se acabó quedándome seca y arrepentida. Es cierto, lo he dicho en demasía, y lo reitero en cada ocasión que me evades, parecido cuando se esquiva una piedra. Porque tú no te has alejado, yo bebo hacerlo, en el sentido que necesito una respuesta, por haber dado tantos años de mi vida, y concluir en este vacío. Eres el más afortunado (después de todo), porque no escuchas y no hablas, eres una roca al fondo del mar, un árbol renegado que habita en la cima de la montaña. El amor y la sinceridad son dos sentimientos nobles, que chocan a la hora de amar. Continuará… Jorge J. Flores Durán

Recuerdo y no recuerdo LXXXVIII

El
El que olvida, no olvida todo, sucede que no sabemos cómo recordar.
Dame la posibilidad de no convertir tu amor en una herida, regálame esa posibilidad,
déjame buscarte en mis recuerdos, en este amor anónimo que pulsa mi corazón,
permíteme buscarte en las flores olvidadas, en las frutas de cada estación,
en las palabras inconclusas de los libros ajeados, en frases traducidas de un idioma desconocido,
en el sufrimiento de hombres y mujeres que visten sotanas y velos, verdaderas cárceles de terciopelo.
Si impides que te siga buscando, impedirás también mi llanto, y mi sanación.
Debo saber a quién amé. Antes que partas, encuentra la forma de que lo pueda comprender.
Sé que no te puedo retener, nadie detiene el agua que baja desde una cascada,
No es lo que pido, si no saber tu nombre, más bien, que me recuerdes tu nombre.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Recuerdo y no recuerdo LXXXVII

Ella
Me tenías atrapada en tus manos, de una forma tierna y dulce,
de la misma forma cuándo abres un caramelo y te lo llevas a la boca.
Ahora deseas retenerme en tus recuerdos, creando la quimera más alejada.
Te pedí la libertad, que me dejarás decidir, no solamente en la carne, también en el recuerdo.
Necesito la ruptura, el termino, el punto final, perdona mi franqueza,
requiero que me olvides.
Habernos amado de la forma más hermosa, no nos da el derecho a la pertenencia, busca tú, tu salida, que yo buscaré la mía.
Duras son las palabras cuándo relatan la vida, duras son las palabras para decir adiós.
El amor trae en una mano el desamor, todo el que besa debe saberlo,
es por eso la intensidad del ósculo, siempre puede ser el último.
Enfermar no es delito, no sanarse es no amar, el no pedir ayuda cuando se necesita, es vivir del orgullo.
Tarde aprendimos que morir de amor no es más que morir sin amor.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán

Recuerdo y no recuerdo LXXXVI

EL
Si de derecho se escribe, o se platica. ¿Mi derecho cuál sería?, el derecho a la espera me respondo.
Poder recordar está en el tiempo, en la distancia establecida desde el nacimiento a la muerte,
en cambio, el olvido está al final de la línea, en esos lugares donde se entra sin poder salir.
Lo he dicho hasta ser majadero, yo no te recuerdo, pero no te he olvidado.
Son síntomas de nuestra sociedad, por desearlo todo se encuentra lo contrario,
es decir, nos olvidamos de lo más cercano y preferimos entender lo más lejano.
El que tuvo hambre, luego de comer no recordará que estuvo por desvanecerse,
así, se volverá a repetir muchas veces,
el que olvida, olvida recordar, olvida el hambre y olvida comer.
Yo no he olvidado el amor, pero no recuerdo quien lo ha provocado.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán


Recuerdo y no recuerdo LXXXII, LXXXII, LXXXIV y LXXXV

Recuerdo y no recuerdo LXXXII El Vivir encerrado en el propio cuerpo, es vivir disfrazado de uno mismo, es el destino de los hombres olvidados. Fue un plan perfecto para sacarte de mi vida, robar los recuerdos, desde ese día, los busco, con ansias los busco. He dejado recado en la misericordia, ilusamente, he dejado recado, por si alguien los encuentra, de aviso y me haga llegar una señal. Yo debo haber tenido una vida, con seres queridos a mi lado, debí haber amado y ser correspondido, y todas esas cosas, que la vida nos regala cuando las flores sonríen, y la noche vela por nosotros, haciéndonos llegar la calma a nuestros corazones. El olvido es un acto violento, inhumano, propio delos sentimientos que surgen del odio hacia las personas. ¡De esa cárcel saldré!, y llegaré a tus brazos¡, dejando atrás a los carceleros y sus escoltas. Continuará… Jorge J. Flores Durán


Recuerdo y no recuerdo LXXXIII Ella Las cárceles las construyen los hombres para encerrar a similares, nadie podrá salir de su propia o…

Recuerdo y no recuerdo LXXXI

Ella
No busques más explicaciones, a lo injustificable.
Tanto te ha costado decir mi nombre, que por ese olvido me has perdido,
la naturaleza llora todos los días, y tú no te conmueves que te haya dejado.
Extraño es el amor que me has dado, una forma especial de amar,
son frases que les faltan palabras, y a las palabras les faltan vocales.
No me di cuenta a tiempo, que tú te alejaste de mí, como un reloj de arena,
inofensivo, discreto, bello, pero letal con el tiempo.
Ahora entiendo tu comportamiento, lo que era gracioso y divertido, no lo era, las imprudencias tampoco, ese irritante silencio tuyo, no era silencio,
las innumerables preguntas, y a cada momento, no era curiosidad, sino olvido.
Continuará…
Jorge J. Flores Durán 

Recuerdo y no recuerdo LXXX

El
Si no me vas amar, muéstrame una salida, vivir el desamor sin remordimiento, cicatriza la herida,
el primer mito que derrota la poesía, es la soledad, la existencia de la soledad supone la negación de la humanidad,
otra cosa es sentirse solo, o que otras personas pregonen la soledad,
nadie puede depositar la felicidad, en la correspondencia sentimental e ilimitada entre dos personas.
No soy ingenuo, pensé que este momento podría llegar, cuántos libros lo advierten,
dirás, nunca se está preparado, qué poca confianza se tienen los seres humanos, alguien te responderá.
Lo que a mí me sucede, es que no tengo recuerdos, no recuerdo tu nombre, pero si tus besos,
no logro reconocer tu rostro, pero si tu sonrisa, y así me fui alejando de ti, o así se fueron alejando de mí.
La posibilidad que tengo de recuperarte, es recuperando mis recuerdos, en un mundo que va olvidando hasta su nacimiento.
Si aún estás ahí, ¡bésame, bésame!, quizás despierte, y todo esto ha sido un sueño, un sueño doloro…