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Recuerdo y no recuerdo C

Con el poema Numero C, son cien poemas escrito uno cada semana en dos años, que concluyeron con el primer capítulo.
Agradezco de todo corazón a mis lectores por su gentileza y paciencia, a otros mis disculpas por la indiscreción en sus lecturas.
Dejare de publicar digitalmente por un tiempo, tiempo que dedicare a escribir otro capítulo, con el objetivo de responder a una oferta de publicación de estos textos, pues ambas cosas no las puedo hacer.
Muchas gracias
Jorge J. Flores Durán

Recuerdo y no recuerdo C
El.
Te vas, y piensas que me he ido. ¡Si!,… me he ido olvidando de todo o casi todo, de los bocetos del amor, y tantas cosas más.
Tu figura se esconde, se confunde, se aleja, tus colores se mimetizan con la miel.
¡¿Pero este amor de dónde surge?!, es una herencia humana, tangible e intangible, que parecen dudas, pero son dos verdades, es el mismo rostro que llora o ríe sin diferenciarse.
¡Ay amor!, porqué el cincel no esculpió tu rostro en mi pecho, porqué el fuego no grabó tu nomb…

Recuerdo y no recuerdo XCVIX

Ella
El no pronunciar mi nombre es un acto de olvido injustificable.
Cómo vas amar, si no sabes a quién amas, y de todos los caminos el que ofreces para mí es el más ingenuo, y a su vez el más intolerable.
A pesar de las heridas no siento odio por ti, solo el dolor sabe cuánto sufro, al desplegar las frases del adiós.
Mis ojos amanecen húmedos, y los techos de las casas vecinas también.
Es un epilogo apresurado, de este libro escrito a dos manos, y que nos perdonen los que se ilusionaron con nosotros.
Una copa de vino se ve vacía a simple vista, pero siempre tiene una en sus entrañas que no se va,
el amor es semejante, siempre queda algo de ese amor que vas a dejar, pero no es suficiente para retener a nadie.
Si tan valiente te sientes, no me busques, ni envíes emisarios, ni golondrinas, ni azucares, no me propongas un trato, un tiempo o algo parecido.
El que sufre es él que se va, y él que se queda, queda herido, la diferencia está que él sufriente se queda con la culpa y el herido c…

Recuerdo y no recuerdo XCVIII

El
El hombre ha desaparecido dices, con qué rapidez lo anuncias, ni la luz viaja tan rápido, ha desaparecido insistes.
Yo estoy acá, soy un árbol más del parque que rememoras, una hoja más del árbol que nos juntó, el mismo árbol que citas para desaparecer.
Que no tenga una explicación a mi comportamiento, no significa que no existo,
hablar con la verdad no es mencionar la realidad, esta última se escabulla imitando los besos al alba, o semejante a un titiritero vistiendo a sus muñecos.
Si tu amor hacia mí, lo has sacado de tu corazón lo puedo entender, pero no justifiques esa acción legitima, con una falta de amor no correspondido.
Se valiente en la despedida y no dejes una estaca en mi corazón, no lograré sacarla sin desangrarme, y si una herida abierta no la cierra el tiempo, el odio la cubrirá.
Y si eso sucede, nuestro amor habrá sucumbido, es mejor decir las cosas por su nombre, que engalanar las frases para una festividad, un intento fallido para endulzar la acidez del recado.
Ve…

Recuerdo y no recuerdo XCVII

Ella
Yo, no me llevo nada. Lo que tuve lo perdí mirándote a los ojos,
tantas madrugadas que emigraron sin ser editadas, se quedan junto al parque,
que de testigo de nuestras conversaciones, pasó ser juez y sentencia.
El amor me lo llevo pues me pertenece, germinará en otros labios, con otras palabras, sin ilusión,
pero con certeza no será del primero o del segundo, si no de quien me merezca.
La vida es corta para creer en el arrepentimiento, la vida es corta a pesar de sus días y meses, es corta la vida, aunque se viva mucho.
Los hombres somos parte del tiempo, y si el amor no brota se trasforma en hiel, o en oscuros brebajes, y el sediento sentirá el vacío y elocuentes ritmos deslunado.
Nuestro amor pudo estar en una gran enciclopedia, y seguramente un lector se detendrá en esa página sin poder avanzar, pero no lo fue. Tu ayudaste alojarlo en un obituario, pese a tus insistencias para rescatarlo.
Si la razón de la ruptura es un tercero, todo sería más fácil, se sabría el origen de l…

Recuerdo y no recuerdo XCVI

El
Hay momentos en la vida, -también-, para entender que el cuerpo nada puede hacer, más que esperar las decisiones de los latidos del corazón.
No es una forma de capitular frente “a lo que todo es posible”, si no es entender la magnitud del ser humano, un día está de pie y otro día derrotado.
Y para mí la tierra eres tú, eres el cable que ata los barcos al muelle, mi fuerza está en tus movimientos,
si tú te liberas yo también lo estaré, es la fuerza contraria que restituirá nuestros inicios,
y a lo mejor, y quizás, y probablemente, y si se dan las cosas, yo pueda explicarte,
o tú puedas entender: que por más juntos nos encontremos, alguien puede separarnos, sea con ignominia o con dulzura.
Cuanto tiempo cuesta entender lo anterior, para ti ha sido más largo y difícil, y para mí fue abrupto y doloroso,
el resultado es que hoy nos vemos desde dos veredas diferente, tú estás en la incomprensión y yo sin poder ser convincente.
Tu pierdes el presente, y yo te pierdo a ti, y en ese movimi…

Recuerdo y no recuerdo XCV

Recuerdo y no recuerdo XCV Ella Hablas, o creo que hablas, es que te asemejas a un canto de aves encerradas, a un beso sobre un velo, a una carta sin escritura, sin dirección. Tienes el don de los discursos, dado desde una tarima hacia el cielo, sin ver las sonrisas ni los quejidos de los oyentes, solo interesa los aplausos y sus vítores, o los que se entregan en simposios, donde se habla mucho y se come poco, y las frases duermen de tanto ser escuchadas. Me has provocado hilaridad, pero el humor no puede esconder la verdad, muchos apelan a la broma para no decir nada o retardar lo inevitable, es una forma de sumisión frente al poder, una forma extraña de pedir perdón. Te escabulles en los slogans, en los carteles, en las rimas y las acentuaciones, y de lo que te estoy pidiendo, nada. Cómo se puede dialogar con alguien, que ríe y bromea con los más serio, hay momento en la vida que hay que afrontar lo más difícil, abstraerse del miedo y de las debilidades. Hay momentos en la vida, qu…

Recuerdo y no recuerdo XCIV

El Si mis argumentos caen al vacío, y tus oídos revelan tu indiferencia, no tengo otra posibilidad que apelar a la confianza merecida, y al tiempo transcurrido; has un aro, en esta contienda, donde el resultado se sabe de antemano. Hoy, tú tienes la fuerza de la verdad, y quién la usa a desmedro del otro, niega tan importante trofeo. Vencer no es aplastar a un tercero, sino rectificar rumbos, generar armonía para que se puedan cerrar las heridas, Todos tenemos los mismos derechos, y un error no sesga el pensamiento, y la virtud no te lleva al cielo, en todos los caminos encontrarás distintas flores, distintas piedras y distintos árboles, y no por ello se abandonan unos a los otros. La diferencia es parte de esta vida, por más que reflejen los ríos o sus escarchas, no serán nunca espejo, para dictar similitud, porque nada es igual al otro. Vuelve a pensar todo, luego podrás encontrar una pista, una señal, para descifrar la carta del amor; hazlo tú, que puedes escuchar y hablar y por lo tanto…